miércoles, 5 de enero de 2011

.. No te desampararé ni te dejaré


El Señor les bendiga. Para la honra y gloria de Dios, quiero testificar que Cristo es grande y poderoso. Así como ha transformado mi vida también puede transformar la tuya.

Cuando yo tenía apenas 13 años de edad, mi madre muere de cáncer, dejando 8 hijos entre las edades de 3 a 19 años de edad. A partir de ésto, todo cambió en nuestras vidas. Al mes, mi padre se casa con otra mujer y se hace muy violento con todos nosotros, incluso con su nueva esposa. Mi padre nunca platicaba con nosotros ni nos prestaba atención.

Al poco tiempo todos mis hermanos mayores se empezaron a casar para ya no estar en casa. Yo tuve a mi novio a la edad de 14 años. Seguí soportando las amarguras de mi padre y los maltratos que nos daba. Peor se puso cuando descubrió que yo tenía novio, a quien trató de golpear también. Por una parte sentía que debía de cuidar de mi hermana menor aunque a ella sí la trataba bien.

Mi novio y yo teníamos 16 años de edad cuando planeamos que yo quedara embarazada para así salirme de mi casa. Con solamente 17 años y ya con un hijo, mi esposo empezó a cambiar mucho. Ahora quería divertirse y salir con sus amigos a tomar y a usar droga. Cuando yo le reclamaba él me golpeaba y dormía en la entrada de la puerta del cuarto para que yo no me saliera y lo fuera a dejar. Muchas veces me iba pero no tenía donde alojarme. A él no le daban trabajo porque era menor de edad asi que se iba a cortar sacate o nos íbamos a la playa donde todos los jóvenes se divertían tomando y nosotros levantábamos latas para vender. 

A los 6 meses salí embarazada de nuevo y mi esposo, mientras más tiempo pasaba más me golpeaba. Me tiraba la comida caliente si lo que había para comer no era lo que esperaba. Y si no le cocinaba nada también me golpeaba y quebraba todo. Luego empezó a golpear a los niños también. Sentía tanto odio por él que varias veces me ponía a pensar cómo podía matarlo. Hice trámites para el divorcio pero él lloraba y me prometía que iba a cambiar, aunque al poco tiempo todo volvía a lo mismo. Yo llegué a abortar para no seguir trayendo más niños a sufrir lo que yo y mis hijos sufríamos. Traté de suicidarme inumerables veces delante de mis hijos. Caí en una depresión que me llevó a la Anorexia (No comer nada por lo menos 3 días seguidos) Bajé un total de 93 libras en 6 meses. Siempre estaba enferma en la cama. Y la gente me miraba con lástima y los que conocían de la palabra de Dios nunca me hablaron de que había alguien que sí me amaba. 

Mi familia me notaba con moretones pero yo inventaba algo para que no se dieran cuenta. Me propuse no tenerle miedo y cuando me golpeaba por nada yo me defendía manoteando y él empezó a romperme la ropa y luego golpearme para que así no me pudiera defender. Le hablaba a la policía y lo metían a la cárcel pero salía peor. Estuvo arrestado en 4 diferentes ciudades y no sé cuántas veces y nada lo hacía cambiar. Todo iba peor; ahora teníamos que pagar todos los gastos de abogados y cuentas de cortes. No teníamos ni para comer y el empezó a pasar droga, y todo empeoró cuando lo pescaron. Con toda la presión él se ponía peor y me culpaba a mí. Cuando se enojaba su rostro se transformaba y su mirada era otra. Una vez intentó matar a un hombre por celos pero alguien había sacado las balas de la pistola. (nunca supimos quien las había sacado) 

Yo no le decía a nadie por vergüenza. Me sentía sola, no tenía a mi madre para contarle y que me diera un consejo. NO TENIA A NADIE!!!! (Al menos así me sentía) Hasta que conocí a Cristo Jesús. Vi una esperanza para mi vida y nuestros hijos. Mi esposo ya no me importaba pero aprendí en Cristo que hay que perdonar. Al principio no fue fácil y él no quería acompañarnos al servicio. Aunque él no me había pedido perdón yo lo había perdonado pues el Señor ya me había perdonado a mí también. Cuando el vió el gozo en mí quiso ir a donde yo iba y allí conoció a Cristo Jesús y recibió la unción del Espíritu Santo. 

Para honra y Gloria del Señor, ahora servimos al Todopoderoso. El Señor nos ha bendecido de tal manera que ahora el único temor que tengo es el de fallarle. Entregarle nuestras vidas al Señor fue lo mejor que nos pudo haber pasado. 

Hebreos 13:5 


http://maran-ata.net/exalt-esp/testimonios/test24.htm
 

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