jueves, 29 de diciembre de 2011

Conducta autolesiva e ideación suicida en estudiantes de Enseñanza Secundaria Obligatoria



Diferencias de género y relación con estrategias de afrontamiento.

Autor-es: Teresa Kirchner; Laia Ferrer; Maria Forns; Daniela Zanini.

Palabras claves: Conducta autolesiva, Ideación suicida, Estrategias de afrontamiento, Adolescencia, Diferencias de sexo.

Resumen
Introducción. La conducta autolesiva y la ideación suicida constituyen síntomas de riesgo de suicidio en la adolescencia. Conocer su prevalencia y características asociadas es fundamental para prevenir y tratar estas conductas adecuadamente.

Los objetivos de este trabajo son: a) analizar la presencia de conducta autolesiva y pensamiento suicida en población comunitaria adolescente, según sexo, b) analizar la asociación entre ideación suicida y conducta autolesiva, calculando el riesgo relativo (RR) de autolesión; c) analizar el tipo de estrategias de afrontamiento que ponen en marcha respectivamente los adolescentes con presencia y ausencia de dichas conductas.

Método. Participan 1.171 estudiantes de ESO (518 chicos y 653 chicas) de entre 12 y 16 años. La conducta autolesiva y la ideación suicida se analizaron mediante el YSR y las estrategias de afrontamiento mediante la adaptación española del CRI-Youth.

Resultados. La prevalencia de conducta autolesiva es del 11,4% y la del pensamiento suicida del 12,5%, porcentajes acordes con los encontrados en otros países. No se han hallado diferencias de sexo, pero sí un incremento con la edad.
Las chicas son más proclives a realizarse cortes y los chicos a llevar a cabo conductas de riesgo.  Los 16 años es la edad más prevalente de este tipo de conductas de riesgo entre los alumnos que cursan la ESO.

Existe una importante asociación entre comportamiento autolesivo e ideación suicida; la probabilidad de autolesión en adolescentes con ideación suicida es más de diez veces superior que en adolescentes que no reportan dicho tipo de ideación. El uso de estrategias de afrontamiento específicas diferencia entre población con ausencia/presencia de dichas conductas, especialmente en las chicas.

Conclusiones. La asociación entre pensamiento autolítico, conducta autolesiva y uso de estrategias de afrontamiento puede tener importante valor preventivo y coadyuvar a la implementación de tratamientos más efectivos.

http://actaspsiquiatria.es/repositorio/13/72/ESP/13-72-ESP-226-235-920269.pdf

domingo, 25 de diciembre de 2011

El policía suicida y su reencuentro con Dios.





«Yo era una persona que mi religiosidad se encontraba bajo mínimos, algunas veces me había preguntado ¿pero, en que creo yo ya?. Mis entradas en la Iglesia eran por mero cumplimiento.


Hace aproximadamente tres años sufrí una fuerte depresión e intenté quitarme la vida dándome un tiro en el corazón (soy policía nacional). La bala tuvo entrada por la parte superior izquierda del pecho y salida por la espalda pero con tal limpieza que no me dejó secuelas físicas ningunas, pero sí psíquicas. Mi mujer y mis hijos trataban de ayudarme pero yo no terminaba de estar bien. Visité varios psicólogos y psiquiatras, salía aparentemente bien de las consultas, pero la verdad es que no estaba bien.


“Sigue el tratamiento y reza”


»En una de mis visitas al psiquiatra me dijo: “El tratamiento que tienes puesto es correcto, sigue con el y reza”. Yo salí muy confundido e incluso irritado de la consulta, pues había pagado una cosulta para que me dijera que rezara. Camino de casa le dije a mi mujer -si yo no me acuerdo de rezar, ya que había comprobado que cuando me ponía a rezar me pasaba de una oración a otra y las mezclaba.


Una estampita lo cambió todo


»Un tiempo después tuve que ir a mi trabajo a llevar unos informes y al pasar por la Basílica de la Virgen de las Angustias, entré, me postré pidiéndole que me sanara pues yo no estaba bien. Al salir del templo después de unos momentos de oración se dirigió a mi una señora y sin mediar palabra me dio una estampa con una oración que se titula “tengo sed”. Me la dio solo a mi y aunque en otra ocasión se hubiera olvidado en mi bolsillo, esta vez la leí detenidamente y poco a poco me sentí reflejado en la lectura de tal forma que me fue envolviendo una alegría interior y me fue seduciendo. Al llegar a casa se lo comenté a mi mujer, se la leí y desde ese día me agarré a esa lectura que termina con la palabra ¡¡¡empieza!!!.


Empecé a ir a misa con mi mujer


»Comencé por acompañar a mi mujer a la Eucaristía, al principio casi con vergüenza y sin entender nada, las lecturas me sonaban a chino, pero yo tenía que darle su tiempo a esa “medicina” y sobre todo insistir y llevar bien el tratamiento, nada de dejar pasar tomas y llevar el tratamiento a mi manera. Empecé a pedirle a Jesús (y le pido todavía hoy) que quiero ser un cristiano auténtico, sin cumplimientos ni fingimientos. Nos fuimos acercando mi mujer y yo (aunque tengo que decir que ella nunco estuvo retirada de Dios) a grupos donde nos pudiéramos ir llenando de él. Me compré una Biblia que al principio tenía en casa un poco escondida y de “tapadillo”, hoy está encima de la mesa disputando puesto con el mando de la tele.


»Me fui acercando cada vez más a la Palabra (siempre con mi mujer), la mayor parte de las veces sin entender nada pero insistiendo en todo lo que me podía llenar de Jesús. Hemos hecho dos cursos en la Escuela de Evangelización de Granada, el taller de Oración y Vida del Padre Ignacio Larrañaga y poco a poco lo que estaba viviendo me estaba atrapando de tal forma que donde me enteraba que “llovía Agua Viva” allí estabamos nosotros para empaparnos y que nos calara hasta los huesos. Así el Señor puso en nuestro camino a dos parejas que veíamos y que estaban muy llenas de Dios, un día les pregunté que dónde iban ellos a vivir la Fe y nos hablaron de la Renovación Carismática, del grupo “Kairós” donde ellos participan de la Oración.


La Renovación Carismática forma parte de su vida


»Desde hace dos años aproximadamente estoy en el grupo y cada tarde del lunes mi corazón y mi alma salen rebozantes de alegría, de una alegría nueva, que perdura, que llena, me ha cambiado la vida, veo que se cumple lo que en alguna ocasión hemos cantado “ha cambiado mi lamento en baile” . Cuando sugen los problemas los veo de otra manera, siento un gozo nuevo, desconocido. La alabanza surge en mi boca desde la mañana hasta la noche, ya todo trato de hacerlo desde la perspectiva de Jesús, pues se ha convertido en el Centro, en la Meta, en el Fin de mi vida.


»La oración (tanto comunitaria como personal) es un disfrute. En una palabra, mi vida está toda llena de Jesús desde la mañana a la noche y le pido que sea así hasta el fin de mis días».




http://blogs.lavozlibre.com/religion/2011/07/12/el-policia-suicida-y-su-reencuentro-con-dios/

viernes, 23 de diciembre de 2011

Ya no lloro...



Ya no lloro..., y no obstante, agobiado
y afligido mi espíritu, apenas
de su cárcel estrecha y sombría
osa dejar las tinieblas
para bañarse en las ondas
de luz que el espacio llenan.

Cual si en suelo extranjero me hallase,
tímida y hosca, contemplo
desde lejos los bosques y alturas
y los floridos senderos
donde en cada rincón me aguardaba
la esperanza sonriendo.

Rosalía de Castro

lunes, 19 de diciembre de 2011

La depresión clínica después de un aborto



La asociación entre el aborto y la depresión consiguiente dura al menos ocho años 
  



La depresión clínica después de un aborto 


Las mujeres que abortan su primer hijo tienen un riesgo mayor de depresión crónica posterior que las mujeres que llevaron a término su primer embarazo. El estudio se basa en datos obtenidos del estudio nacional sobre jóvenes norteamericanos comenzado en 1979. En 1992 se entrevistó a una muestra de 4.463 mujeres de esa población sobre depresión, embarazos no deseados y resultados de su embarazo. Un total de 421 mujeres habían tenido su primer aborto o parto no deseado entre 1980 y 1992. 


Una media de ocho años después de sus abortos, las mujeres casadas tenían 138% más probabilidad de depresión clínica que mujeres similares que habían llevado a término su primer embarazo no deseado. Entre las mujeres que no estaban casadas en 1992, los índices de depresión de alto riesgo no diferían significativamente. Los autores sugieren que la falta de significancia en mujeres solteras puede deberse a las tasas más altas de ocultamiento del aborto entre esta población. En comparación con las medias nacionales, las mujeres solteras de este estudio sólo informaron del 30% de los abortos previsibles, mientras que las mujeres casadas informaron del 74%. Según los autores, esto puede hacer más fiables los resultados de las mujeres casadas. Otra explicación es que las mujeres solteras que están criando a un hijo sin ayuda de un marido sufren significativamente más depresión que las mujeres casadas. 


Como la vergüenza, el secretismo, y la represión mental en relación al aborto están todas asociadas con una mayor depresión, ansiedad y hostilidad post-aborto, los autores concluyen que los altos índices de ocultamiento de abortos pasados en esta población (60% en general) tendería a suprimir el efecto completo del aborto en la depresión subsiguiente. El hecho de ocultar el aborto llevaría a clasificar a las mujeres que sufren depresión tras un aborto a ser clasificadas como si hubieran dado a luz. En palabras de David C. Reardon, Ph.D., el autor principal del estudio: "Considerando el alto grado de ocultamiento de abortos pasados, el hecho de que aparezcan diferencias significativas sugiere que estamos viendo la punta del iceberg.” 


Reardon, director del Elliot Institute de Springfield, Illinois, afirma que los hallazgos del studio concuerdan con otras investigaciones recientes que muestran un aumento de cuatro a seis veces más riesgo de suicidio y abuso de drogas y alcohol asociados con abortos anteriores. Dice que los resultados también son importantes por ser el primer estudio representativo a nivel nacional que examina índices de depresión muchos años después de un aborto, en esta muestra, una media de unos ocho años después. 


Otro aspecto importante de este estudio es que se trata de uno de los pocos estudios que usa pruebas psicológicas pre-embarazo como variable de control. La variable más usada como control para las reacciones emocionales es la evaluación pre-aborto del mismo día del aborto, cuando la mujer está sometida a una gran tensión emocional. Por ello, las pruebas pre-embarazo son mucho más útiles que las de pre-aborto para evaluar el efecto independiente del aborto sobre las reacciones psicológicas a largo plazo. 


Preguntado sobre las implicaciones del estudio para los médicos, Reardon responde que: "Recomendamos a los médicos que tengan la costumbre de preguntar sobre el resultado de los embarazos de sus pacientes. La simple pregunta de si ha tenido complicaciones con algún embarazo tal como abortos espontáneos o provocados puede ser suficiente para dar permiso a las mujeres para hablar de asuntos sin resolver referentes a embarazos anteriores. Muchas mujeres pueden agradecer hablar de ello con una persona comprensiva y recibir ayuda psicológica.” 



http://www.es.catholic.net/sexualidadybioetica/610/1682/articulo.php?id=14545


Ver también: http://www.hazteoir.org/node/11090

jueves, 15 de diciembre de 2011

Esperanza en la desolación (13)


Oración del domingo por la mañana.

Dios mío, estos tiempos son tiempos de terror. Esta noche, por primera vez, me he quedado despierta en la oscuridad, con los ojos ardientes, mientras desfilaban ante mí, sin parar, imágenes de sufrimiento. Voy a prometerte una cosa, Dios mío, una cosa muy pequeña: me abstendré de colgar en este día, como otros tantos pesos, las angustias que me inspira el futuro. Pero esto requiere cierto entrenamiento. De momento, a cada día le basta su pena. Voy a ayudarte, Dios mío, a no apagarte en mí, pero no puedo garantizarte nada por adelantado. Sin embargo, hay una cosa que se me presenta cada vez con mayor claridad: no eres tú quien puede ayudarnos, sino nosotros quienes podemos ayudarte a ti y, al hacerlo, ayudarnos a nosotros mismos. Esto es todo lo que podemos salvar en esta época, y también lo único que cuenta: un poco de ti en nosotros, Dios mío. Quizá también podamos contribuir a sacarte a la luz en los corazones devastados de los otros"


Del “Diaro” de Etty Hillesum


Esther "Etty" Hillesum. Etty, como era llamada por sus amigos, nació en Middelburg (Holanda) el 15 de enero de 1914. Escribió un diario íntimo y extenso entre 1941 y 1943, durante la segunda guerra mundial. En este diario manifiesta sus sentimientos durante su cautiverio en el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, donde falleció.

http://www.tendencias21.net/El-diario-de-Etty-Hillesum-buscar-a-Dios-en-el-Holocausto_a4060.html

martes, 13 de diciembre de 2011

¿Qué quiero, mi Jesús?…Quiero quererte,



¿Qué quiero, mi Jesús?…Quiero quererte,
quiero cuanto hay en mí del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.
Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.
Quiero, amable JESUS, abismarme
en ese dulce hueco de tu herida,
y en sus divinas llamas abrasarme.
Quiero, por fin, en Tí transfigurarme,
morir a mí, para vivir tu vida,
perderme en Tí, JESUS, y no encontrarme.

Pedro Calderon de la Barca

viernes, 9 de diciembre de 2011

Necesita un psiquiatra... ¿o más bien un confesor?

El Director del Hospital Psiquiátrico de Valladolid, en un artículo publicado en el Norte de Castilla afirma que muchos pacientes necesitan más bien un confesor  






   Necesita un psiquiatra... ¿o más bien un confesor? Una suposición frecuente sobre la tarea de los psiquiatras nos recuerda nuestra disfrazada condición de confesores. Quien nos los imputa, que acompaña generalmente su atribución de cierta sonrisita, sabe bien que si no acierta del todo tampoco dice ninguna tontería.   


Si tomamos en serio este criterio popular, deberíamos detener de una vez nuestras cábalas acerca de la multitudinaria concurrencia que satura hoy las consultas. Pues estamos perdiendo el tiempo con conjeturas epidemiológicas por no tener en cuenta el factor confesional que nos insinúan. Si atendemos en cambio a la mordaz comparación, podremos ya dirigirnos al gerente del recién estrenado Sacyl y decirle respetuosamente: «Don Antonio María, sepa usted que no vamos a resolver los problemas de salud mental mientras se confiese tan poco en esta Autonomía».  Resulta que muchos de nosotros nos hemos buscado la vida en una profesión que nos parecía laica, e incluso provista de cierta dosis de anticlerecía, y hete aquí que acabamos convertidos en indulgentes confesores.   


Porque buena parte de las consultas que recibimos, descartada la cada vez más minoritaria presencia en nuestros dispensarios de la locura, la componen los problemas cotidianos con la culpa. Muchos malestares de los ciudadanos, aunque comparezcan bajo la apariencia de depresiones, miedos o angustias, son pequeñas indigestiones de culpa. Dispepsias morales que antes se resolvían con una confesión rutinaria, o mediante confesión general si la gravedad lo exigía, pero que actualmente no tienen dónde acudir si no es a un especialista, bien dispuesto, eso sí, a aceptar como enfermos a simples penitentes ávidos de excusa.  


Sin saberlo del todo, aunque secretamente lo presuman, las gentes acuden a consulta buscando absolución antes que cura. Vienen a que les traten, sin duda, pero sobre todo a que les eximan. Y para este fin nada es tan eficaz como la confesión sacramental. Porque en su seno uno examina la conciencia, propone la enmienda, cuenta lo que puede y se libera después de la mórbida carga con una agridulce penitencia. Es decir, que pasada su pequeña contrición, el pecador se puede marchar tranquilo, exento ya de responsabilidad y dispuesto a seguir confesando la misma falta cuantas veces la tentación le persiga.   


La clínica, por contra, no alcanza esta sublime perfección, aunque lo intente con porfía. Con nosotros, estos consumidores crónicos de comprensión y consejo también encuentran fácil disculpa, dado que pueden atribuir sus males a algún defecto de aprendizaje o a cualquier hipótesis bioquímica. Igualmente, nuestras buenas palabras van a intentar animarles sin censura y hacerles ver que los sufrimientos son universales, que la depresión es producto del estrés social y que cualquiera tiene malos días. Para penitencia disponemos de halagüeños ejercicios de autoayuda y, si es necesario, de alguna píldora. Pero debemos desengañarnos. Ni podemos proteger el futuro como la religión ni lavar la culpa como la confesión.  


A la vista de las circunstancias, lo más sensato será renunciar al poder que la sociedad nos ha confiado y devolver a los confesores la dirección de conciencia que a la chita callando les hemos usurpado. La confesión, que durante siglos fue el instrumento más poderoso de control y normalización de la sociedad, debe volver por sus fueros, mientras nosotros prestamos de nuevo toda nuestra distraída atención a los psicóticos que, por su parte, son auténticos maestros a la hora de despojarse de la culpa. 




Fuente: http://www.es.catholic.net/psicologoscatolicos/348/2373/articulo.php?id=29133

lunes, 5 de diciembre de 2011

El Desafio. Testimonio de Judith





Estaba deprimida, pero quería negarlo. Comencé a tener pensamientos de cómo cometer suicidio. Yo sabía que estaba muy desmotivada porque los eventos de mi vida no iban en la dirección que yo esperaba o quería que fueran. Pero, ¿podía estar realmente deprimida? ¿Era el suicidio una posibilidad? 


Seguramente yo podía lidiar con todo esto. No necesitaba ayuda. Yo podía manejar esto por mi cuenta. Después de todo, las cosas no estaban tan mal… ¿o sí? .Entonces, los amenazantes pensamientos comenzaron a entrar en mi cabeza: maneras de cometer un suicidio. Me preguntaba cómo amarrar un nudo correctamente para crear un lazo corredizo. ¿Esa cuerda sería lo suficientemente fuerte o alta como para colgarme? ¿Tendría la capacidad física para lograr tal cometido? Estos métodos de suicidio eran pensamientos atemorizantes. ¿De dónde habían venido? ¿Cómo se habían metido en mi cabeza?.


Más adelante, los pensamientos se volvieron más insistentes. Era como si estos pensamientos tuvieran carácter propio, una entidad separada que, de alguna manera, residía dentro de mi cerebro. Comencé a preocuparme y me preguntaba si necesitaba ayuda. No estaba yendo más allá de esto y los horribles pensamientos se estaban volviendo peores. No le dije a nadie de estos pensamientos. Eran tan horribles para mí, para mi usualmente alegre y extrovertida personalidad. Estaba atemorizada de decirle a la gente, por temor a que minimizaran mis sentimientos y me hicieran sentir avergonzada. Era probable que me rechazaran y yo no podía lidiar con esas reacciones. Estaba tratando duramente de sobrellevar lo que me estaba sucediendo. 


Quería ser fuerte. Quería creer en Dios. Traté fuertemente de pensar en manera positiva. Es probable que pudiera librarme de ese terrible intruso que había comenzado a residir en mi cabeza. Traté de lidiar con mi propia depresión, pero la insistente voz se volvía cada vez más fuerte. Alcancé un punto en el cual planifiqué un método de suicidio y me preguntaba cómo escribir la nota que dejaría a mi familia. Una parte de mi cerebro procesaba estos pensamientos en una manera totalmente irracional, mientras que la parte más racional de mi cerebro, sabía que el suicidio estaba mal y que eso destruiría mi familia. Casi era como ser dos personas al mismo tiempo: la persona controlada por esta insistente voz y la otra parte de mí, que amaba a Dios y creía que él sí tenía un buen plan para mi vida, a pesar de la dolorosa prueba en la cual estaba profundamente inmersa. Mis pensamientos se centraban en cómo cometer suicidio. 


Sabía que estaba en problemas y que necesitaba ayuda. No podía tratar esto por mi cuenta. ¡Los pensamientos eran demasiados! ¡Necesitaba ayuda! En lo profundo de mi corazón, yo sabía que Dios me amaba. No podía entender cómo él podía amarme, pero creía que lo hacía. Primero busqué a la esposa de mi pastor, una persona a la que yo respetaba mucho. Me sorprendió y me consoló saber que ella había atravesado una seria depresión y comprendía lo que yo estaba pasando. Ella me motivó a no temerle a la medicación y a la consejería. Con una combinación de medicamentos, consejería y la ayuda de Dios, he mejorado enormemente y ya no estoy deprimida. El horrible intruso nunca ha regresado.


Si aquel terrorífico intruso ha traído pensamientos a tu mente, no te lastimes. ¡Tú eres amada o amado ! No importa cuál sea tu situación, existe ayuda. No seas orgullosa o tengas vergüenza como yo la tuve. Habla con un doctor, consejero, líder de la iglesia o un centro de prevención del suicidio. Obtén la ayuda que necesitas y mereces. No necesitas vivir en la depresión o frustración , Dios sabe que estás pensando en cómo cometer suicidio. Aunque en ese momento yo no podía verlo, ahora me doy cuenta lo mucho que Dios me ama. Sé que él estuvo ahí para protegerme y que puso gente en mi camino que me ayudó a través de esos difíciles momentos. He aprendido mucho sobre cuán amplio, alto, largo y profundo es el amor de Dios.


He visto que él estuvo dispuesto a poner a su hijo, Jesús, a morir por mí para que yo no tuviera que hacerlo. Cuando me imagino a Jesús colgando de la cruz, con un corazón lleno de amor por mí, él me pregunta: “¿No es esto suficiente?” 




Bendiciones. Judith.




http://huellas.foroactivo.com/t464-el-desafio-testimonios

sábado, 3 de diciembre de 2011

Cumpleaños



Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.

Ángel Gonzalez

martes, 29 de noviembre de 2011

Psicología con tratamiento espiritual



Por alberto_rsanchez@yahoo.com.ar (Lic.Alberto Sánchez)

Entrevista al Dr. Martín Echavarría: Director de Estudios de Psicología, Universidad Abat Oliba, España. 

En la actualidad es difícil plantear una psicología intrínsecamente cristiana, que en sus fundamentos, contenidos y métodos sea en todo fiel al mensaje cristiano y constituya una herramienta eficaz para la perfección humana. Los intentos por lograr estos objetivos han inquietado a numerosos pensadores y ha suscitado no pocas polémicas en medio de una cultura secularizada, pues se trata de aspirar a una psicología que lleve a las personas al encuentro de la verdad sobre sí mismos y su realidad, basados en una recta visión del hombre, como unidad psicobioespiritual. Los psicólogos católicos consideran que el ejercicio de la profesión no puede limitarse sólo a un tratamiento psíquico, sino que debe orientarse a mirar el problema de fondo, que involucra la relación de la persona con Dios. 

Respecto a este tema conversó con Areópago el Dr. Martín Echavarría, Licenciado en Psicología y Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Argentina (1997), Doctor en Filosofía del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma (2004) y actual Director de Estudios de Psicología de la Universitat Abat Oliba, en Barcelona, España. 

¿Cuáles son los elementos que desde la psicología y la filosofía entran en juego a la hora de hablar de evangelizar cultura?

La filosofía juega un papel muy importante en el diálogo entre razón y fe, por lo tanto, la filosofía sirve de mediadora entre la fe, la teología y las disciplinas científicas particulares, de manera especial las ciencias sociales y las ciencias humanas. Evangelizar en esos ámbitos significa tener en cuenta la antropología filosófica, la filosofía moral, etc. El papel de la filosofía es muy claro y es un papel que hay que fomentar. Sería bueno que las universidades católicas tuvieran la Filosofía no sólo como carrera sino en todos los estudios, con una formación filosófica sistemática.

La psicología juega un papel a otro nivel, vivimos en una sociedad muy secularizada, para bien o para mal, mucha gente que recurría al sacerdocio ya no recurre más, incluso gente con fe y sin fe, y ahí el papel del psicólogo católico: no solamente es seguir a nivel del trastorno psíquico si lo hay, sino muchas veces debemos enderezar la vida de la persona hasta que reconozca la necesidad de un “tratamiento espiritual” a su verdadero problema de fondo que es su relación con Dios. 

¿Es posible mantener una relación entre psicología y religión? Hay quienes cuestionan esa relación... 

Es un prejuicio lamentablemente muy extendido, hay quienes lo hacen con buena intención de una mala intelección de la distinción entre razón y fe, saber natural y teología. La distinción no implica una separación sobre todo en la comprensión del hombre concreto y eso es lo que intenta la psicología práctica, por lo menos. La otra cosa es una psicología práctica académica, el estudio de la percepción. Yo creo que allí se puede hacer abstracción del tema de la gracia, del tema de la fe, en la comprensión del hombre concreto cuyos problemas vitales y existenciales que pone ante el psicólogo son, en última instancia, problemas que no tienen solución radical y profunda sino desde una relación con Dios, y la relación es clara. Hay temas que son muy técnicos, y más técnicos no quiere decir que no tengan una dimensión humana y teológica también, si es el caso de la fobia, la ansiedad, etc. Tal vez hay una vía muy técnica y muy concreta de ayudar a resolver esto, sin negar que hay una perspectiva teológica dependiendo del tema. La gente va al psicólogo por mucho más que resolver un problema concreto, va porque no tiene orientación en la vida, porque se siente frustrada, quiere autorealizarse y necesita alguien que le ayude a empinarse a sí misma para desarrollarse mejor. Y aquí es clara la necesidad, por parte del psicólogo, de la formación teórica y práctica muy honda desde el punto de vista cristiano. 

¿Cuáles son los elementos de la tradición cristiana necesarios para el desarrollo de una Psicología “fiel” al pensamiento cristiano? 

Magisterio pontificio sobre la psicología hay muy poco, Pablo VI tiene algunas alocuciones a los psicólogos, Juan Pablo II tiene varias intervenciones en ese sentido. Hay tres puntos que son claves y que han mencionado tanto Pío XII como Juan Pablo II, que son: la conciencia de la dignidad de la persona, que se basa en que el hombre ha sido creado por Dios, a imagen y semejanza suya, y ahí en los detalles se derivan muchas consecuencias importantes para la psicología. El segundo elemento es que la humanidad está caída por el pecado original, por lo cual existen consecuencias muy concretas y dramáticas para la vida de la persona a nivel de sus emociones, de sus relaciones con los demás, de su unidad y equilibrio psicológico, unidad entre su parte emocional y su razón, de sus creencias. Y el tercer elemento es que podemos recibir la gracia de Dios, la gracia santificante tiene un efecto elevante, pero primero que nada sanante, la gracia sana nuestra naturaleza, sana nuestros desequilibrios emocionales, todos recibimos inicialmente la gracia en la sustancia, en el alma como decía Santo Tomás, pero desde allí la gracia deriva, emana como un torrente hacia nuestras facultades, hacia nuestros actos y toda nuestra vida, y cambia verdaderamente la vida. Como decía Pío XII, sin los datos que mencionaba antes, la personalidad cristiana resulta incomprensible y la psicología, sobre todo la aplicada, se expone a incomprensiones y errores. Si ignoramos los efectos concretos que estas realidades tienen en la vida psíquica, concreta y que experimentamos todos los días en los hombres, realidades que conocemos por Revelación, no las podríamos comprender.


El psicoanálisis tiene profundas implicancias filosóficas y culturales, que ha generado diversas confusiones en diferentes ámbitos de la vida cristiana. ¿Cómo contrarrestar tal influencia? 

Yo creo que el análisis subjetivo del pensamiento, por lo menos de Freud, muestra claramente la incompatibilidad de su pensamiento con la visión cristiana del hombre. Creo que las vías son muchas y la principal es la de la formación universitaria. Si nuestras universidades católicas enseñan el psicoanálisis como la mejor psicología, la única posible, esto no se va a solucionar. La solución de este tema pasa por las universidades, por la investigación, por el estudio, por la enseñanza. Lo que pasa es que en este camino no hemos ni comenzado a andar, nos movemos en soluciones de compromiso, ponemos en las cátedras gente conocida de distintas corrientes que nos resulta confiable, como si lo que tuviéramos que hacer es optar por una corriente u optar por gente confiable, y no lo que es la tarea de la universidad (católica): repensar los temas desde sus fundamentos a la luz de la razón y de la fe. Esto en otras áreas se ha trabajado más, en educación, en derecho, en medicina, en bioética, pero en psicología esto está casi virgen. 

Has escrito algunos artículos sobre el psicólogo católico Rudolf Allers. Éste plantea que el pecado es la base de la sicopatología, ¿qué piensas acerca de eso? 

Allers es un autor de un período concreto del desarrollo de la psicología, y tiene muchos puntos fuertes que yo creo que merecen la pena recuperarse: en primer lugar es el único representante verdaderamente católico en la época clásica de la psicoterapia, está en un momento clave del desarrollo de la psicoterapia y psicoterapia no se entiende sino desde esa época. Fue alumno de Freud, discípulo de Adler, maestro de Frankl, en fin, estuvo en una época crucial y fue el único representante católico fiel a los principios básicos de una antropología cristiana. Creo que es un autor que merece ser destacado, merece recordarse, incluso ser una especie de emblema de un repensamiento, replanteamiento de la psicología y en particular de la psicoterapia. En segundo lugar, en algunos puntos concretos hay observaciones muy importantes, aunque muy discutidas, como por ejemplo la relación establecida por él entre el desorden moral y el desorden psicológico, lo que se llama el carácter neurótico, creo que ahí hay unas observaciones muy inteligentes que pueden ser precisadas, mejoradas, pero que poca gente ha hecho con la lucidez que ha hecho Allers. 

¿Si la psicología estudia al hombre y busca darle respuesta a sus necesidades por qué crees que no tiene una antropología de base? 

La psicoterapia moderna, la psicoterapia del s. XX es elaborada por médicos inicialmente, neurólogos y psiquiatras. Estos neuropsiquiatras por la mentalidad en que surge la psicoterapia, finales del s. XIX, ya han formado una mentalidad positivista, que por principio no sólo cierra e ignora lo filosófico, lo teológico, sino que lo combate. En segundo lugar, porque muchos de los autores principales están imbuidos de ideologías anticristianas, comprenden la psicoterapia como una alternativa a la guía espiritual cristiana. La psicoterapia nació en un ambiente ideológico hostil al cristianismo: ambiente positivista, formación científica de personas que son médicos y por otra parte, ya en una cuestión más voluntaria, una ideología de combate contra la antropología cristiana. 

Y ese ambiente hostil continúa...por lo tanto la influencia de la psicología católica es débil...

Una influencia prácticamente nula y ambientes no sólo extracristianos. Una tarea totalmente por hacer y no se llegará a eso del todo si no llegamos a las universidades católicas porque las iniciativas individuales dependen de la fuerza individual y la fuerza individual no puede poner tiempo y dinero en proyectos de investigación que son fundamento muy necesario para una labor sistemática, coherente, y proponible de una psicología cristiana, de una psicología de verdad. 

De cara a la reunión de Aparecida, como psicólogo y filósofo ¿cuáles son los puntos en los que se debería centrar el diálogo en la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano?


Yo creo que hay un gran tema que atraviesa muchas de las áreas, es el tema de la educación católica, en colegios y particularmente de cara al futuro de la nueva evangelización, en las universidades católicas...Yo creo que ahí hay un gran tema, el de la educación católica y en particular el de las universidades católicas, porque cada vez más la tendencia será la influencia de lo académico, 
y además, lo lógico es que crezca el número de personas en la universidad, por lo cual yo creo que es un punto fundamental.

Fuente: ACAPSI



viernes, 25 de noviembre de 2011

EL TRISTE OCASO DE LOS PORNO STAR





La hoy tan extendida plaga del porno, no sólo contribuye a la explotación de miles de niños prostituidos, esclavizados, sino que también colabora en la perpetuación del mal que los llamados "actores" se producen a sí mismos; Cuando usted vistita una web porno, se hace responsable de un negocio maldito y del triste y prematuro final de la vida de sus "estrellas", terminadas muchísimas en suicidio. 


Traduzco algunos de los escritos en el vídeo, pensando que el resto se entiende bien. "Disfrutar de material porno quiere decir explotar personas que están mal y que se hacen mal. Quiere decir contribuir a un sistema que disfruta y alimenta su malestar




http://www.matercastissima.org/index.php/v%C3%8Ddeos/actualidadcatolica/videoporno.html


Comentarios:


1. Es impresionante, como personas tan hermosas físicamente están tan vacías en su interior, no saben que Dios los ama y viven en ese mundo tan horrible, que triste.


2. Realmente yo admito que era adicto a la pornografía, pero si me daba cuenta lo mal que trataban a las mujeres en la mayoría de las escenas y no me gustaba luego empece a concientizarme de ese mundo y hasta que llegue aquí, gracias a Dios porque de verdad siempre caía en la tentación y me sentía mal después de ver eso, gracias a Dios hoy me siento libre de eso.
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Siempre es la gracia de Cristo la que nos sostiene, nosotro sólo nada podemos.
Gracias por su testimonio


Es importante que se les predique del amor de Dios a todas esas personas que están metidas en ese mundo tan horrible, a los productores de esas películas, a los hombres y mujeres me quede super asombrado cuando vi los hombres de este vídeo, pensé que solo sufrían las mujeres wow! 


3. Que Dios los Bendiga por ese ministerio de llevar la palabra a esas personas sigan así, de verdad orare por ellos!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Esperanza



Esperanza,
araña negra del atardecer.
Tu paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.

Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible…
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.

Ángel Gonzalez

sábado, 19 de noviembre de 2011

Duelo por el suicidio de un ser querido





No existe una forma fácil de reconciliarse con la pérdida de un ser querido por suicidio. A continuación presentamos información que esperamos ayude a soportar el duelo de forma algo menos dolorosa:


Seleccione una de las siguientes secciones:




http://www.befrienders.org/int/spanish/index.asp?PageURL=bereaved.php#a

martes, 15 de noviembre de 2011

Esperanza en la desolación (12)


"¡Dios mío, tómame de la mano! Te seguiré de manera resuelta, sin mucha resistencia. No me sustraeré a ninguna de las tormentas que caigan sobre mí en esta vida. Soportaré el choque con lo mejor de mis fuerzas. Pero dame de vez en cuando un breve instante de paz.


No me creeré, en mi inocencia, que la paz que descenderá sobre mí es eterna. Aceptaré la inquietud y el combate que vendrán después. Me gusta mantenerme en el calor y la seguridad, pero no me rebelaré cuando haya que afrontar el frío, con tal de que tú me lleves de la mano. Yo te seguiré por todas partes e intentaré no tener miedo. Esté donde esté, intentaré irradiar un poco de amor, del verdadero amor al prójimo que hay en mí".


Del “Diaro” de Etty Hillesum




Esther "Etty" Hillesum. Etty, como era llamada por sus amigos, nació en Middelburg (Holanda) el 15 de enero de 1914. Escribió un diario íntimo y extenso entre 1941 y 1943, durante la segunda guerra mundial. En este diario manifiesta sus sentimientos durante su cautiverio en el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, donde falleció.

http://www.tendencias21.net/El-diario-de-Etty-Hillesum-buscar-a-Dios-en-el-Holocausto_a4060.html

domingo, 13 de noviembre de 2011

EN PAZ



Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, 
porque nunca me diste ni esperanza fallida, 
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; 
porque veo al final de mi rudo camino 
que yo fui el arquitecto de mi propio destino; 
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, 
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: 
cuando planté rosales coseché siempre rosas. 
¯.. Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: 
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! 
Hallé sin duda largas noches de mis penas; 
mas no me prometiste tan sólo noches buenas; 
y en cambio tuve algunas santamente serenas... 
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. 
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!


                                                Amado Nervo

lunes, 7 de noviembre de 2011

El suicidio, antes o después…




Testimonio de Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, en un encuentro ante cientos de jóvenes "no pertenecientes al Camino", en Asís, el 1 de noviembre de 1.996

Soy hijo de una familia normal, burguesa, de Madrid. Mi padre era abogado, Una familia acomodada. Soy primogénito de cuatro hermanos. Mis padres eran católicos. Después de haber terminado el colegio, al ir a la universidad, entré en crisis con mi familia y conmigo mismo, sobre todo por el ambiente en la facultad de Bellas Artes de Madrid, que era completamente ateo, marxista. En seguida me di cuenta de que la formación que yo había recibido, tanto en la familia como en el colegio, no me servía de nada para responder a los problemas que tenía de todo tipo (afectivos, psicológicos, de identidad). Me preguntaba: ¿quién soy yo?, ¿por qué existe la injusticia en el mundo?, ¿por qué las guerras?, etc..."

Me fui alejando de la Iglesia hasta dejarla totalmente. Había entrado en una profunda crisis buscando el sentido de mi vida. En Bellas Arte hice teatro. conocí el teatro de Sartre y milité en esta línea un poco atea. Me dediqué a pintar, a hacer exposiciones...""Bien, Dios permitió que yo hiciese una experiencia de ateísmo, o, si queréis, una kenosis, un profundo descenso al infierno de mi existencia, una existencia sin Dios. Dios ha permitido que yo cortase todos los lazos con la trascendencia. Me escandalizaba profundamente de la indiferencia de mucha gente. Todas las personas de mi alrededor eran personas que iban a misa, pero en definitiva su vida no era profundamente cristiana... Desde mi familia, en la que mi madre iba a misa todos los días, o mi padre, que también era católico. Pero el dios de mi casa era el dinero. La mayoría de las conversaciones en mi casa eran sobre el dinero.


"No estaba Dios en el centro de mi familia ni en el centro de la mentalidad que se tenía en mi casa, y eso era normal. Lo mismo puedo decir de mis tíos, y de todo el ambiente en el que me movía. La religión era un aspecto más, una especie de barniz cultural, que al menos a mí no me convencía. Tal vez porque era pintor, artista, y tenía una profunda sensibilidad y un absoluto deseo de coherencia, de verdad. No aceptaba ser un burgués como mis padres, ni vivir una vida así, como supongo que les habrá sucedido también a tantos jóvenes. Recuerdo que entonces iba a misa el domingo y, con quince años, algunos amigos, estando la iglesia llena, nos quedábamos al fondo -era antes del Concilio- y aguantábamos allí de pie..., íbamos a aquella misa porque no se predicaba, era más breve..., se oía una campanilla y nos poníamos de rodillas, nos levantábamos y esperábamos a que terminase para poder largarnos."


"Yo me daba cuenta de que aquella no era una manera de practicar. Aunque parezca extraño, la misa así de mal vivida fue la situación por la que me iba dando cuenta de que tenía que dejarlo, tenía que buscar otros caminos. Una cosa tenía clara: no podía engañarme a mí mismo. No podía ser un cretino, un estúpido: o creía seriamente en Dios o, si no creía, era mejor dejarlo... y así es como lo dejé todo."


EL CIELO CERRADO


"Entonces intenté ser coherente con un tipo de existencialismo: con el absurdo total de la existencia humana. Y comencé a sufrir mucho porque ante mí todo el mundo se convertía en ceniza: se convertía en ceniza mi existencia, se convertía en ceniza todo. No tenía interés por nada, ni siquiera por pintar. Y tuve la fortuna, o si queréis la desgracia, de ganar un Premio Nacional de pintura muy importante en España. Entonces salí en televisión, en los periódicos, me había abierto camino profesionalmente, y esto ya fue la "última gota", porque veía que aquello no daba ningún sentido a mi vida."


"Había muerto interiormente y sabía que mi fin seguramente sería el suicidio, antes o después. Y, de hecho, estaba literalmente sorprendido de que la gente fuese capaz de vivir cuando yo no era capaz de vivir. La gente se ilusionaba por el fútbol, por el cine... A mí no me decían nada. El fútbol no me gustaba, y el cine me parecía estúpido. Vivir cada día significaba todo un sufrimiento. Cada día lo mismo: ¡para qué levantarme?, ¿quién soy yo?, ¿para qué ganar dinero?, ¿para qué casarme? Y así todo ante mí carecía de sentido... Recuerdo que sentía como si el cielo estuviese hecho de cemento, y yo me encontrase bajo una gran cloaca. Tenía esa imagen... El cielo, totalmente cerrado ante mí..."




¿POR QUÉ VIVES?


"Preguntaba a la gente a mi alrededor: "Perdona un momento, ¿tú sabes por qué vives?", y no sabían ni por qué ni para qué vivían, pero vivían... Tal vez tenía que ser así, simplemente, vivir: uno se levanta, va a clase, come, después se va al cine o llama a un amigo... ¡Benditos los que son capaces de vivir así! Yo no lo era. Me refugiaba, escapaba de mí mismo. Se abría un gran abismo dentro de mí. ¡Abismo que en el fondo era una llamada profunda de Dios, que me estaba llamando desde el fondo de mí mismo!


"Entonces me ayudó mucho -por eso leer es siempre bueno- un filósofo que se llama Bergson. Bergson es el filósofo de la intuición. Dice que la intuición es un método de conocimiento superior a la razón. Dios permitió que ésta fuese para mí la primera chispa que me iluminase un poco, porque me había dado cuenta de que en el fondo yo era un racionalista, que me estaba destruyendo a mí mismo, por que en el fondo de mí algo no podía aceptar el absurdo de todo lo creado. Porque soy un pintor, y entendía la belleza de la naturaleza: el agua, los árboles, los pájaros, las montañas.


"Me di cuenta de que para negar que todo tenía un sentido, para negar que Dios existe, se necesitaba tanta fe como para creer que existía. Y yo había dado el paso de aceptar que Dios no existía. Pero era una acción racionalista que chocaba con algo dentro de mí. Y entonces me dije: "Mira que la razón no lo es todo, que en el hombre también está la intuición". Entonces con la intuición llegaba a reconocer que todo tenía un sentido, que existía Dios, que Él sabía por qué existo yo. Pero no sabía como encontrarlo




¿LA BIBLIA, LA FE, PARA QUÉ OS SIRVE?


"Luego leía el Evangelio que dice: no oponer resistencia al malvado..., si alguno te abofetea en la mejilla derecha..., si alguno te roba... Recuerdo que una vez mi padre se enfadó y le dije: "Mira lo que dice aquí. Tú eres católico ¿no?" Y él me dijo que eso eran cosas de los santos, de San Francisco, y no sé de quién... Entonces le contesté: "Este libro, la Biblia, lo puedes tirar por la ventana porque he entendido que no tiene ninguna relación con la realidad. Me niegas que esto se pueda vivir, que las cosas son como son..., que la vida es otra cosa: estudiar, ganar dinero, vencer... Entonces, ¿la Biblia, la fe, para qué os sirve...?"


¡AYÚDAME!


"Entré entonces en mi cuarto, y me puse a gritar a este Dios que no conocía. Le gritaba: ¡Ayúdame! ¡No sé quién eres! Y en aquel momento el Señor tuvo piedad de mí, pues tuve una experiencia profunda de encuentro con el Señor que me sobrecogió. Recuerdo que lloraba amargamente, me caían las lágrimas, lágrimas a ríos. Sorprendido me preguntaba: ¿por qué lloro? Me sentía como agraciado, como uno a quien delante de la muerte, cuando le van a disparar, le dijesen: "Quedas libre, gratuitamente quedas libre" y entonces aún no se lo cree y llora por la sorpresa de que le han liberado. Esto fue para mí pasar de la muerte a ver que Cristo estaba dentro de mí y que alguien dentro de mí me ha dicho que Dios existe."


¿Qué era lo que me había pasado? Fue un toque, un testimonio profundo que me decía no solo que Dios existe, sino que Cristo es Dios. "De hecho me presenté a un sacerdote y le dije que quería hacerme cristiano, y él me dijo: "¿como?, ¿es que no estás bautizado?" "Sí estoy bautizado", le contesté. "Entonces, ¿qué quieres?, ¿hiciste la primera comunión?". "¡Si!, pero mira que yo..." "Ah, que quieres confesarte!..." No me entendía. Pero yo sabía que lo que quería era hacerme cristiano, y para eso, ¿ir a confesarme un día y ya está? Yo sabía que hacerse cristiano tenía que ser algo muy serio. Así es como por fin hice Cursillos de Cristiandad, una iniciativa que surgió en España por aquellos años. Y me ayudó. Comencé una verdadera búsqueda del Señor. Iba a la iglesia y decía a los demás: "Ayudadme a hacerme cristiano!".




DEL ARTE A LOS POBRES


"Después , mi pintura cambió. Comencé a pintar arte religioso. Algunos conocéis mis iconos. Al poco tiempo fundamos un grupo de artistas, un movimiento de renovación del arte sagrado para hacer las iglesias más hermosas. Arquitectos, escultores y pintores nos pusimos a reconstruir la Iglesia, un poco como empezó San Francisco. Pero en un cierto momento me di cuenta de que no servía nada reconstruir la iglesia exteriormente cuando tanta gente como yo me había encontrado, en una terrible situación".


"El Señor me permitió encontrar a una persona que sufría. Entonces lo dejé todo y a todos. También mi prometedora carrera de pintor. Me fui a vivir a las chabolas. En Charles de Foucauld encontré la fórmula para vivir: una imagen de San Francisco, una Biblia -que sigo llevando conmigo porque la leo todos los días- y una guitarra. Entre las chabolas hechas con cartones, muy parecidas a las del Brasil, encontré una barraca que servía para los perros vagabundos y me metí allí. Hacía un frío terrible y venían todos los perros vagabundos a darme calor. Era algo gracioso estar allí con los perros, que de repente se encontraron con un nuevo huésped en su perrera que era yo."
¿Pero qué hacía allí y en esas condiciones? Dios me quería en las chabolas para empezar un camino de conversión para muchísima gente. Allí en la chabolas ocurrió un milagro. Mis vecinos, la mayoría gitanos, me preguntaban quién era yo. Tenía barba, hablaba de forma distinta a la de ellos, pero hacía la misma vida: pedía limosna, trabajaba ocasionalmente como obrero... Entonces ellos me preguntaban, pero yo no quería hablarles. De Foucauld había aprendido la imagen de la vida oculta de Cristo: estar silenciosamente a los pies del Cristo-desecho de la humanidad, destruido. Ser el último es estar ahí, a sus pies. Pero el Señor empezó a llevarme, en primer lugar, a dos chicos perseguidos por la policía por vender droga, y después a un indigente borracho. Al poco tiempo éramos un grupo de diecisiete personas en mi chabola de tres metros cuadrados. Lleno total. Allí me encontré con la sorpresa de que tenía que hablarles, darles una razón de mi fe. Tomaba la guitarra, cantábamos, abría la Escritura y decía: "¡Señor, ayúdame. Yo no sé predicar, no sé hablar!", del profeta Ezequiel. He visto que el Señor me daba un significado a la Palabra para poder amarles a ellos, por amor a estos pobres que traían las manos llenas de pecados. Uno había estado siete veces en la cárcel, otra era un vieja fea y prostituta. Había ladrones, vagabundos que recogían cartones por la calle y los vendían, gitanos que andaban vagabundos. Tuve muchos problemas y conflictos. Intentaron matarme dos veces... Una historia que es mejor no contar."




LA LEY DEL TALIÓN


"Un día el jefe de un clan de gitanos, que estaba en lucha con otro clan, y que venía mucho a verme para pedirme la guitarra, me preguntó qué decía la Biblia sobre los enemigos. Me contó que, tras un enfrentamiento entre los dos clanes, él había golpeado a la madre del jefe de otro en la cabeza, y que le tuvieron que dar quince puntos. Como entre ellos rige la "ley del Talión", pasados dos años había llegado el otro con deseos de venganza. Como en ese período la relación entre los dos clanes estaba en calma, decidieron ambos jefes encontrarse solos, y pelearse a bastonazos, hasta hacerse sangrar. Mi joven amigo estaba muy preocupado. Yo abrí la Escritura y le leí el Sermón de la Montaña, donde se invita a no oponer resistencia al mal. "¿Entonces, debo dejar que me mate a bastonazos?" Le di el otro único libro que yo llevaba conmigo: "Las Florecillas de San Francisco". Lo leía y venía todas las tardes a comentármelo. Hemos rezado juntos para buscar una salida, para que pudiese salvar la vida sin necesidad de matar al otro. La única solución era ir sin el bastón en son de paz. El día de la lucha se presentó antes a mí con el bastón. Al final lo convencí y fue sin él. Yo me puse de rodillas a rezar el rosario para que la Virgen María salvase la vida de aquel chico. El tiempo pasaba. Las dos, las tres de la madrugada. Pensé que habría muerto, cuando le vi llegar. Al verlo sin el bastón, su adversario decidió resolver la disputa económicamente. Me amigo debió pagarle "un tanto". Se llama José Agudo. Ahora está en el Camino, y tiene trece hijos".




¡RESUCITÓ!


"Un día José me llevó a hablar a su ´tribu´. Fue en una cueva enorme llena de gitanos. me dijo: "Háblales", y no sabía que decir. Así que empecé por el principio, y me puse a hablarles de Adán y Eva, cuando de repente la madre de José Agudo se levantó: "Yo se que en el cielo hay una mano potente, que es Dios. ¿Pero lo de la otra vida, lo del infierno, todas esas cosas de los curas? ¡Yo lo único que sé es que mi padre murió y no ha vuelto a casa! ¡Cuando yo vea a un muerto volver del cementerio creeré!". Se levantaron todos y se fueron. y yo me quedé allí, bloqueado, atontado, sin saber que hacer. Aquella mujer, sin embargo, sin quererlo, me había dado la clave, porque me había dicho que estaba dispuesta a escucharme cuando yo hubiese encontrado un hombre que hubiese salido del cementerio. Y efectivamente, buscando en la predicación primitiva y en los Hechos de los Apóstoles, se encuentra el testimonio de un pagano de nombre Festo, que le dice a Agripa que había un prisionero -que era San Pablo- que decía cosas muy interesantes. Festo hablaba a menudo con Pablo, pero la única cosa que habían entendido, y se lo decía a Agripa, era esto: "Hay un prisionero que habla de un muerto, que él dice que ha muerto, pero que vive, que ha vuelto de la muerte, ¡que ha vencido a la muerte!" De toda la predicación de San Pablo, Festo recordaba sólo esto. Os cuento esto para deciros en dos pinceladas cómo el Señor me ha hecho ir entrando en este kerigma, en este modo de anunciar la salvación, de dar en el núcleo central."
"Cada vez que me he sentido desalentado, he sentido una voz dentro de mí que me decía. "¡Coraje, Kiko, ánimo, que te quiero!" "¿De verdad que me quieres?" "En serio, ¡te quiero mucho, muchísimo!" Cristo me ha prometido: "Kiko, ¡tú no morirás!" ¡Un bautizado que viva coherentemente la fe ya ha resucitado con Cristo en el bautismo y forma parte del cuerpo de Cristo resucitado! Aquella gitana que me decía: "¿Cuándo has visto tú un hombre venir del cementerio?" Yo ahora le puedo contestar: "Yo he visto a este hombre que ha salido de la tumba y ha venido a decirme: ¡La paz esté con vosotros, yo he vencido al mundo!" Por eso os invito a terminar con un canto. Cantemos un canto de la victoria de Cristo sobre la muerte, cantemos juntos ese canto que hice en las chabolas, que se llama ¡Resucitó!"

http://www.mercaba.org/TESTES/KIKO/testimonio_de_kiko_arguello.htm