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jueves, 17 de marzo de 2011

Bendición irlandesa. Fiesta de San Patricio de Irlanda


Que los caminos se abran a tu encuentro,

que el sol brille sobre tu rostro,

que la lluvia caiga suave sobre tus campos,

que el viento sople siempre a tu espalda.


Que guardes en tu corazón con gratitud

el recuerdo precioso de las cosas buenas de la vida.

Que todo don de Dios crezca en ti

y te ayude a llevar la alegría

a los corazones de cuantos amas.


Que tus ojos reflejen un brillo de amistad,

gracioso y generoso como el sol,

que sale entre las nubes

y calienta el mar tranquilo.


Que la fuerza de Dios te mantenga firme,

que los ojos de Dios te miren,

que los oídos de Dios te oigan,

que la Palabra de Dios te hable,

que la mano de Dios te proteja,

y que, hasta que volvamos a encontrarnos,

otro te tenga, y nos tenga a todos,

en la palma de su mano.

miércoles, 7 de julio de 2010

Nada te turbe

Santa Teresa de Avila
(1515-1582)

Nada te turbe
(Letrilla que llevaba por
registro en su breviario)

Nada te turbe;
nada te espante;
todo se pasa;
Dios no se muda,
la pacïencia 5
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Solo Dios basta.

Preciosa letrilla de la mística española que sufrió durante cuarenta años una tremenda noche oscura (hoy lo llamaríamos depresión).

Interpretadada por la cantante cubana Sayli Perez.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Bendición irlandesa. Fiesta de San Patricio de Irlanda


Que los caminos se abran a tu encuentro,

que el sol brille sobre tu rostro,

que la lluvia caiga suave sobre tus campos,

que el viento sople siempre a tu espalda.


Que guardes en tu corazón con gratitud

el recuerdo precioso de las cosas buenas de la vida.

Que todo don de Dios crezca en ti

y te ayude a llevar la alegría

a los corazones de cuantos amas.


Que tus ojos reflejen un brillo de amistad,

gracioso y generoso como el sol,

que sale entre las nubes

y calienta el mar tranquilo.


Que la fuerza de Dios te mantenga firme,

que los ojos de Dios te miren,

que los oídos de Dios te oigan,

que la Palabra de Dios te hable,

que la mano de Dios te proteja,

y que, hasta que volvamos a encontrarnos,

otro te tenga, y nos tenga a todos,

en la palma de su mano.