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miércoles, 29 de julio de 2015

El 60% de las personas con pensamientos suicidas no recibe tratamiento


El suicidio es una de las 20 causas más importantes de defunción en el mundo para cualquier rango de edad, con un millón de muertes cada año. Este grave problema de salud pública es el motivo de muchos estudios cada año, como los que se publican en la nueva revista The Lancet Psychiatry.

En el primero de ellos, investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) y la Universidad de Harvard (EE UU) han revisado los factores psicológicos que pueden contribuir a un comportamiento suicida, como los tipos de personalidad, factores cognitivos y los acontecimientos vitales negativos.

Según Rory O’Connor, investigador de la institución escocesa, “a pesar de que se han identificado una serie de factores que contribuyen a la conducta suicida, no está claro cómo o por qué estos factores aumentan el riesgo de este comportamiento ni de los elementos que protegen entre aquellos que son vulnerables”.

“Son necesarios estudios adicionales para desarrollar tratamientos psicológicos y eliminar las barreras que conducen a la infrautilización de los recursos de salud mental”, añade O’Connor.

Los resultados muestran también que alrededor del 60% de las personas que luchan contra pensamientos o conductas suicidas no reciben ningún tipo de ayuda. “Además, existe relativamente poca evidencia de la efectividad de los tratamientos recibidos por aquellos que sí los siguen”, explican los autores.

Por su parte, Matthew K. Nock, de la Universidad de Harvard, afirma que se han hecho avances significativos en la comprensión de la conducta suicida en los últimos años.

“Ahora tenemos una sólida base de conocimiento, así como algunos nuevos descubrimientos sobre los factores psicológicos que ponen a las personas en riesgo de pensar en el suicidio o que incrementan su probabilidad de actuar”, apunta. “Es muy importante que se invierta en nuevos avances para que disminuyamos el sufrimiento y la pérdida de vidas”.

Biomarcadores para predecir el riesgo

Otro de los estudios publicados en el primer número de The Lancet Psychiatry expone una posible interacción entre la predisposición de cada persona, experiencias vitales estresantes y enfermedad psiquiátrica aguda con la conducta suicida.

Kees van Heeringen, investigador de la Universidad de Gante (Bélgica) y John Mann de la Universidad de Columbia (EE UU) han discutido la teoría del estrés-diátesis de suicidio, que explica por qué solo una pequeña minoría de personas está en riesgo de quitarse la vida después de la exposición a este tipo de estrés.

El estudio describe varios factores neurobiológicos que pueden desempeñar un papel en esta predisposición. Por ejemplo, los estudios postmortem y de neuroimagen han identificado los cambios estructurales y funcionales en los cerebros de los individuos con antecedentes de conducta suicida que puede afectar a la regulación del estado de ánimo, la respuesta al estrés y la toma de decisiones.

Estos cambios incluyen déficits bioquímicos en función de la serotonina y el eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (HPA) de respuesta al estrés. Los autores sugieren que estas anomalías podrían utilizarse en el futuro para desarrollar biomarcadores que ayuden a predecir quién está en riesgo de quitarse la vida, y que pueden servir como un objetivo útil para el tratamiento.

Según van Heeringen, “dado que no existen exámenes clínicos fiables para identificar a las personas más predispuestas al suicidio, los biomarcadores genéticos y de imagen cerebral ofrecen prometedoras vías para la detección de individuos de alto riesgo y de los tratamientos más personalizados para la prevención de la conducta suicida”.

El impacto del duelo en el suicidio

Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio en comparación con las personas en duelo después de la muerte repentina por otras causas.

Los hallazgos provienen de una nueva revisión de 57 estudios, publicada en la misma revista, que compararon el efecto de la muerte por suicidio, la salud mental y el funcionamiento social de los miembros de la familia, amigos y otros contactos de los fallecidos en relación con otros duelos repentinos.

Los datos revelan que el impacto psicológico en los otros miembros de la familia también es grave: los niños que pierden a una madre por suicidio tienen un mayor riesgo de depresión, mientras que las personas que pierden a un hijo por esta causa tienen un mayor riesgo de ingreso psiquiátrico debido a una enfermedad mental.

Para Alexandra Pitman, autora principal y experta de la Universidad College de Londres, “tras un cálculo aproximado vimos que entre 48 y 500 millones de personas en todo el mundo viven un duelo relacionado con el suicidio cada año. Aunque el impacto del suicidio parece variar de acuerdo con el parentesco, la verdad es que todos los miembros del fallecido son propensos a necesitar apoyo”.

Hasta ahora, las políticas de prevención del suicidio tienden a tratar a las personas afectadas por el suicidio de un conocido como un solo grupo, en lugar de reconocer que las parejas y madres poseen mayor riesgo de suicidio que otros familiares y amigos.

Kees van Heeringen, J John Mann. “Suicide 1. The neurobiology of suicide”. Lancet Psychiatry May 2, 2014 http://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(14)70220-2/abstract

Rory C O’Connor, Matthew K Nock. “Suicide 2. The psychology of suicidal behaviour”. Lancet Psychiatry May 2, 2014  http://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(14)70222-6/abstract

Alexandra Pitman, David Osborn, Michael King, Annette Erlangsen. “Suicide 3. Effects of suicide bereavement on mental health and suicide risk”. Lancet Psychiatry May 2, 2014 http://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(14)70224-X/abstract

jueves, 9 de agosto de 2012

Modalidades de suicidio en la esquizofrenia


Si estudiamos desde un punto de vista psicopatológico y clínico la conducta suicida en la esquizofrenia y según la revisión de la extensa bibliografía que versa sobre el tema, podemos distinguir cuatro grandes modalidades, que intentan conceptualizar y explicar con qué síntomas correlaciona más la conducta suicida en la esquizofrenia. 

Destacamos:
1. Modalidad depresiva
2. Modalidad psicótica
3. Modalidad que postula una mayor severidad de la enfermedad
4. Posición nihilista

2.1 Modalidad depresiva del suicidio
Una gran cantidad de autores defienden que la conducta suicida esquizofrénica se correlaciona fundamentalmente con sintomatología depresiva. Dentro de estos autores, comenzaremos señalando a clásicos como Warnes (1), Yarden (2) y Vikkunen (3), quienes en sus series de  esquizofrénicos que consumaron el suicidio aportan porcentajes de depresión de un 65% hasta un 75% del total de pacientes, en los meses previos al acto suicida.
Podemos afirmar, por tanto, que existe un abundante cuerpo de bibliografía a favor de la modalidad depresiva dentro del suicidio en la esquizofrenia. Ahora bien, hablar de depresión y esquizofrenia es, quizás, uno de los temas más controvertidos de la psiquiatría. Nos podemos plantear, en primer lugar, en que momento a lo largo del curso del proceso esquizofrénico tienen lugar los síntomas depresivos, o interrogarnos sobre la etiopatogenia farmacógena de tales síntomas o por último, responder a la cuestión de si forman parte o no de la propia enfermedad esquizofrénica.

2.2- Modalidad psicótica
Históricamente se ha defendido que las vivencias psicóticas desencadenaban la conducta suicida.  Muchos esquizofrénicos expresan su miedo a perder el control ya que sienten que la agresividad se impone a su voluntad como algo ajeno a su personalidad. En ocasiones, pueden percibir voces imperativas que les ordenan suicidarse.
Los últimos hallazgos (35), sugieren que dada una población de pacientes esquizofrénicos con afecto deprimido, la presencia de síntomas psicóticos y/o ansiedad está asociado con niveles más altos de ideas suicidas, independientemente de nivel de depresión. Es decir, orienta a los clínicos a realizar una evaluación más profunda y cuidadosa, si cabe, del potencial suicida de pacientes esquizofrénicos deprimidos que presentan una florida sintomatología productiva o una fuerte angustia que desencadenan intensas ideas suicidas.

2.3.- Modalidad de una enfermedad más severa.  
Otra gran línea de autores que estudian el suicidio esquizofrénico es la que postula que el suicidio se da en pacientes que padecen una enfermedad más severa devastadora.
Destacamos autores que resaltan que el suicidio en jóvenes esquizofrénicos se asociaba con un curso crónico valorado por presencia de sintomatología resistente al tratamiento y mayor número de readmisiones hospitalarias junto con una mayor dependencia social y eficiencia disminuida.
En general los esquizofrénicos suicidas padecen una forma particularmente incapacitante de enfermedad con consecuencias psicosociales muy perjudiciales. La severidad de la enfermedad se evalúa por mayor tiempo de estancia en el hospital, presentaban mayores dificultades para ejercer una profesión, pertenecían a clases sociales inferiores, existía un mayor número de tutelages y habían permanecido los últimos años ingresados en instituciones.

2.4.- Postura nihilista en la predicción del suicidio esquizofrénico
En último lugar hay que comentar las aportaciones de aquellos autores que consideran que el suicidio esquizofrénico es una conducta impulsiva y altamente impredecible. Estos autores son escépticos en cuanto al valor que tienen los factores de riesgo que se obtienen de estudios retrospectivos ya que, en primer lugar, la conducta suicida en pacientes  esquizofrénicos es afortunadamente un acontecimiento poco frecuente. Por lo tanto, las escalas cínicas que evalúen el riesgo suicida señalarán muchos falsos positivos y negativos. 

Rabadán Rubio JA, Hernández Martínez J, Toledo Romero F, Martínez Quiles MD. Modalidades de suicidio en la esquizofrenia. Psiquiatria.com [Internet]. 2011 [citado 27 Jul 2011];15:20. Disponible en: http://hdl.handle.net/10401/4091