Jesús dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Si tú has orado y le pediste a Él entrar en tu vida, Él ya lo hizo. Y Él te promete compartir una íntima amistad contigo.
Ahora necesitas hacer unas cuantas cosas. Primero, empieza leyendo la Biblia todos los días. Comienza con el Evangelio de Juan, en el Nuevo Testamento. Luego, intenta pasar un tiempo orando cada día. Simplemente habla con Dios como lo harías con un buen amigo. Finalmente, es importante que encuentres una iglesia que crea y enseñe la
Biblia. Esto es muy importante para tu desarrollo como cristiano
Recuerda esto: Dios no te exige que seas perfecto(a).
Más bien, Él desea tu devoción y unos buenos deseos de vivir según Su Palabra, la Biblia.
Y ¿QUÉ SI TÚ YA ERES UN CRISTIANO(A)?
Los cristianos pueden sentirse deprimidos y pueden tener pensamientos suicidas, también. Pueden pasar por todas las mismas razones antes mencionadas. Las pruebas de la vida tocan a todos, incluso a los creyentes. Si la situación que estás viviendo es algo que no puedes cambiar, tú sabes que Dios sí puede intervenir milagrosamente. No importa cuán difícil pueda ser, continúa orando por la ayuda de Dios.
No te detengas. Dios oye nuestras oraciones, pero Su plan y los nuestros no siempre son los mismos. Confía en Él quien responderá de una manera que servirá para tus mejores intereses. Eso incluye la posibilidad de que Él te dé la fuerza y la paz para soportar tu prueba en vez de que intentes deshacerte de ella. Algunas de las más grandes respuestas de Dios a la oración entran en forma de paz y gozo en medio de la gran dificultad. Cree que Él te verá a través de cada tormenta en tu vida.
Lee estos versículos de las Escrituras y hazlos tus propias declaraciones de fe: Salmo 23; Salmo 28:7; Isaías 43:2; Romanos 8:28; y Filipenses 4:13. Pide a tu Padre Celestial ayuda para vivir en el poder del Espíritu Santo. La Biblia está llena de Sus promesas de amor, fortalezca, sanidad y guía.
Empieza leyendo la Palabra de Dios con un nuevo propósito: descubrir las nuevas visiones sobre el amor de Dios para ti.
Pide al Espíritu Santo guiar tu vida y revelar las verdades que tú nunca habías visto antes. Acepta el amor de Dios para ti dejando a un lado tus sentimientos.
Lee estos versículos de las Escrituras y recíbelos como un mensaje de Dios para ti: Isaías 40:31; Isaías 41:10; Lamentaciones 3:22-23; Juan 3:16; Romanos 5:8.
También, debes estar preparado(a) para reconocer cualquier pecado que podría estar interfiriendo en la relación con tu Padre Celestial. Pídele a Dios que revise tu corazón y que Él apunte con precisión a cualquier problema. Entonces, confiésate a Él y arrepiéntete de tu desobediencia y recibe el perdón de Dios. Lee estos versículos de las Escrituras para mejor entendimiento sobre cómo tratar con el pecado: Salmo 139:23-24; Gálatas 5:16-25; 1 Juan 1:9.
AYÚDATE A TI MISMOLa ayuda profesional de un consejero cristiano calificado es una de las mejores maneras de luchar contra la depresión y los pensamientos de suicidio. Busca el directorio telefónico y haz algunas llamadas. Pide referencias. Un buen consejero puede ayudarte a lograr una nueva perspectiva en tus problemas. Hazte un examen médico. A veces la depresión puede ser causada por un desequilibrio químico u otro factor biológico. Busca un grupo de apoyo (empezando con tu iglesia) que ministre en el área donde tienes dificultad en tu vida. También, interactuando con otros que afrontan problemas similares te ayudarán a sentirte menos aislado(a).
Oblígate a ti mismo a hacer algo la próxima vez que te sientas mal. La inactividad sólo provoca una peor depresión.
Aquí tienes algunas cosas que puedes hacer:
• Habla con alguien. Llama a un amigo y comparte tus sentimientos.
• Toma un paseo. El ejercicio físico provoca que tu sangre y oxígeno circulen más rápidamente y hacen que tú te sientas con vigor. Tu cerebro produce una sustancia química llamada endorfina que, precisamente, lucha contra la depresión.
• Haz algo que ayude a alguien más. Al enfocar tu atención sobre las necesidades de otra persona, sentirás que tus propios asuntos son menos pesados.
• Escucha música. Escoge tus canciones favoritas y cántalas.
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