jueves, 25 de mayo de 2017

Padres en duelo


Hola, soy Mary, mi hijo se suicidó en abril 2016 a los 23 años de edad, toda la familia ha sufrido mucho su partida, todos nos sentimos culpables de lo que hizo. Yo me siento responsable de la decisión de mi hijo, me siento un fracaso como madre al no darme cuenta del grado de depresión de mi hijo. El en apariencia era muy sociable, alegre, tenía muchos amigos,en las fiestas familiares era el alma de las fiestas, todos lo amábamos. yo confundí siempre como un problema de conducta de mi hijo las veces que se enojaba, que me decía cosas hirientes y terminabamos discutiendo, él adoraba a sus hermanos y aún adorando a sus hermanos era muy violento en los juegos y los llegaba a lastimar, hubieron muchas otras actitudes de mi hijo que indicaban que tenía un problema, su depresión aumento cuando murio mi esposo su papá, y todos seguiamos creyendo que ciertas actitudes raras de él eran problemas de conducta, 

Ahora reflexionamos todos en la familia y nos damos cuenta ya tarde de lo mucho que sufría. con gusto daría mi vida a cambio de que el viviera, daría mi vida por él. ha sido muy doloroso y traumático el suicidio de mi hijo para toda la familia y amistades que convivieron con él. en su funeral hubo mucha familia y amigos que demostraron su amor hacia mi hijo, tantas muestras de amor hacia él, hizo que fuera menos doloroso su partida. Sus primos decían en facebook, "primito nunca supiste que sembraste mucho amor en todos tus amigos y en nosotros tus familiares, ésto no es un adiós es una hasta luego, hasta pronto". Tan hermoso y bello mi bebé, él siempre fue y será mi bebé, deseo que donde esté alcance la felicidad que no encontró en este mundo, y que Dios nuestro señor con su infinito amor y misericordia lo proteja y lo cuide. 
Dicen que el suicida muere una vez, y nosotros como familiares morimos mil veces. Yo he muerto muchas veces de dolor. Ahora me he dado cuenta de muchos errores que estúpidamente cometí con mi hijo, ha sido la lección mas dolorosa y espantosa de mi vida. Lo que les puedo aconsejar humildemente que es urgente que las personas con tendencias suicidas busquen toda la ayuda posible, el suicidio no arregla ni soluciona nada, lo único que deja es un vacío y sufrimiento enorme en nosotros. Dios les regaló el don de la vida, por favor sean grandes guerreros, luchen y luchen por sus vidas, toquen y toquen puertas y más puertas hasta el cansancio no se detengan, sé que hay momentos y estados emocionales que no lo hacen fácil, pero hay que buscar una salida. Todos somos valiosos. Los padres cometemos errores por ignorancia, pero nunca por falta de amor a nuestros hijos, amamos profundamente a nuestros hijos,luego los malos entendidos que complican todo. Tengo entendido que hay centros de ayuda a personas con tendencias suicidas, no se exactamente donde. 

Actualmente estoy asistiendo cada semana con mi otro hijo a terapias de grupo de tanatologia a un centro de salud, y cada quince días a un grupo llamado "padres en duelo". Estoy en a lucha por sanar para no cometer mas errores y vivir lo mas sanamente posible con mis emociones. Al principio era muy duro ir, me sentía agotada emocionalmente, no tenía ánimos de nada, solo quería estar encerrada llorando y no podía dormir, no aceptaba que nunca volvería a ver a mi hijo, estoy en el proceso de aceptación.
Para terminar le agradezco doctor, leí todo lo que escribió y sus palabras me ayudaron mucho

domingo, 21 de mayo de 2017

Iris de la noche





A D. Ramón del Valle-Inclán

Hacia Madrid, una noche,
va el tren por el Guadarrama.
En el cielo, el arco iris
que hacen la luna y el agua.
¡Oh luna de abril, serena,
que empuja las nubes blancas!

La madre lleva a su niño,
dormido, sobre la falda.
Duerme el niño y, todavía,
ve el campo verde que pasa,
y arbolillos soleados,
y mariposas doradas.

La madre, ceño sombrío
entre un ayer y un mañana,
ve unas ascuas mortecinas
y una hornilla con arañas.

Hay un trágico viajero,
que debe ver cosas raras,
y habla solo y, cuando mira,
nos borra con la mirada.

Yo pienso en campos de nieve
y en pinos de otras montañas.

Y tú, Señor, por quien todos
vemos y que ves las almas,
dinos si todos, un día,
hemos de verte la cara.

Antonio Machado