jueves, 19 de octubre de 2017

¿Te Autolesionas? No estás sol@


Si le causas daño físico a tu cuerpo (autolesión o automutilación) para poder manejar emociones que te abruman, ten por seguro que no tienes nada de que avergonzarte. Lo más probable es que estás logrando sobrevivir y mantener una integridad psicológica con la única herramienta que tienes ahora.
La autolesión (automutilación) es una herramienta cruda y destructiva, la cual sirve a corto plazo: logras tener algún alivio del dolor/miedo/ansiedad que invaden tu vida.
Cuando te cortas, te quemas, te golpeas, lo haces porque es lo único que puedes hacer en esos momentos tan difíciles.
El pensar en abandonar el hacerte daño puede sonar imposible, lo cual es lógico: a lo mejor no te has dado cuenta de que puedes aprender otras formas de calmar tu dolor emocional


La forma que elijas para hacerte daño puede ser cortarte, pegarte, quemarte, rascarte, arrancarte el pelo, romperte huesos, impedir que sanen tus heridas, entre otras. Puede que hagas una o varias de estas. La manera en que te dañas no es tan importante como el reconocer que lo haces y el significado que tiene para ti

Autolesionarse no implica necesariamente que sufriste abuso en tu infancia. Lo que normalmente indica es que, en momentos especialmente dificiles, no aprendiste la manera apropiada para manejar emociones muy dolorosas. No estás enfermo ni eres una persona repugnante; lo único que necesitas es explorar formas positivas para comprender y manejar tus emociones.

Para mucha gente que se autolesiona, llega un momento clave: se dan cuenta de que el cambio es posible y que hay alternativas que realmente ayudan. Entonces les es posible experimentar con estrategias que no lastiman y que nos ayudan a manejar el dolor emocional para que con el tiempo vaya disminuyendo. Este sitio existe para ayudarte a acercarte cada vez más a ese momento


domingo, 15 de octubre de 2017

La prostituta que abandonó la idea de suicidio gracias a la Misa dominical



El misionero Carlos Ruiz, del Movimiento Cultural Cristiano de Venezuela, ha escrito un sobrecogedor testimonio en el semanario Alfa y Omega, sobre la vida de una joven que a los 14 años huyó de casa y sobrevivió ejerciendo de prostituta y, como, tras años de rogarle a Dios en la Misa dominical que le rescatará de esa vida disoluta, encontró en la Iglesia la respuesta a esos ruegos...

Por su interés, Religión en Libertad reproduce este escrito del Padre Carlos Ruiz:

La Misa dominical le salvó del suicidio
«Anteayer me llamó el padre Osmín, un sacerdote venezolano también del Movimiento Cultural Cristiano, consultándome si conocía alguna institución eclesial para la recuperación de las prostitutas. Me comprometí a llamar a las religiosas adoratrices y le pregunté si me podía explicar qué ocurría.

»Muy temprano había llegado a su parroquia, en el desvencijado centro de la ciudad, una muchacha de 17 años que buscaba el amparo de la Iglesia para escapar de la trata de mujeres. A los 14 años, tras discutir agriamente con su madre, se escapó de casa y no encontró otra forma de sobrevivir que entregarse por dinero.

»Ha recorrido media Venezuela y parte de Colombia, alquilada a los devastadores de cuerpos y almas jóvenes. Así llegó a nuestra localidad, muy lejos de su lugar de origen. Pero, no aguantó más. Huyó del hotel donde debía encontrarse con unos desalmados y pasó la noche escondiéndose de la oscuridad de sus recuerdos.

»Al rayar el alba, añorando el abrazo materno, buscó el regazo que siempre nos acoge, la Iglesia y su figura, María. Y ahí la encontró mi compañero, gimiendo a los pies de la Inmaculada, Consolatrix aflictorum. Ella sabía que esa era su casa y su Madre. Lo sabía con la certeza que el Espíritu solo da a los sencillos y a los sufrientes.

»Osmín no la juzgó ni quiso salir de aquello rápidamente. Escuchó largamente a la joven, que le fue desvelando el sufrimiento atroz de un alma hecha jirones a causa del pecado del mundo, también del nuestro, como describe magistralmente el escritor francés Van der Meersch.

»Solo al final del relato de su vía crucis, el sacerdote amigo le preguntó cómo había soportado tanta humillación. “Gracias a la Misa, padre”, contestó la adolescente. “He ido todos los domingos, estuviese donde estuviese. Eso me lo enseñó mi abuela en el pueblo donde me crié y es lo que me ha salvado. Si no fuera por la Misa me habría suicidado mil veces. Con vergüenza, me escondía detrás de una columna y le rogaba a Jesús y a la Virgencita que me sacasen de esto. Domingo tras domingo”.

»Gracias a que en la Iglesia encontró, quizá por primera vez, a alguien que se acercó a ella para amarla y no para utilizarla, esta joven está recuperando la esperanza y ha empezado a restablecer los lazos rotos con su familia, pieza clave para la sanación.

»Yo nunca había entendido eso de que “las prostitutas nos precederán en el Reino de los cielos” como hasta ahora: para ellas, como para los demás que llevan el peso de las consecuencias de nuestro mal, la Eucaristía, la Iglesia, la Santísima Virgen… no son juegos burgueses para usar a capricho. Son cuestiones de vida o muerte. Literalmente».



viernes, 13 de octubre de 2017

Cancíón para un joven - Martín Valverde



Canción para un joven
Fue por amor que todo pasó,
fue por probar un poco de la vida,
pero es duro al final que nada salga bien
y quedar en soledad.

Sólo buscaba algo en qué confiar,
sólo buscaba algo real,
estaba tan harto de tanta falsedad
aunque hoy hablen mal de él.

Si se ensució fue por buscar amor.
Si tropezó, aprenderá a caer y se levantará,
su sueño alcanzará pronto, lo verán.

¿Acaso importa el rumor,
lo qué puedan decir aquellos
que no se atreven a amar?
¿Acaso importa su pobre opinión?
si el cielo gritándote está:
Dios te entiende, fue por amor.

Del álbum: "Un Poco Bohemio", 1993
Autor: Martín Valverde