domingo, 5 de noviembre de 2017

Ocultó su depresión, con 16 años fue un conductor suicida pero vivió: hoy ayuda a miles de menores

Este joven intentó suicidarse a los 16 años y a los 21 ha ayudado a numerosos adolescentes




Luke Maxwell tiene 21 años pero pese a su corta edad ha ayudado a numerosos adolescentes que caen en la depresión y no se atreven a contárselo a nadie. Así ha impedido que muchos se hayan intentado suicidar. Y la fuerza con que lo hace le viene de su propia experiencia, pues él fue uno de esos adolescentes.

A los 12 años este joven estadounidense empezó sentir los síntomas de la depresión pero fue a los 16 cuando la situación estalló. Tenía una tristeza permanente, grandes problemas para dormir, le faltaba la energía para afrontar el día y además perdió su fe en Dios.

Fue un conductor kamikaze
Este adolescente que era monaguillo y crecía en una familia católica feliz sentía lo contrario, que nadie le quería ni se preocupaba de él. Y así fue como el 3 de diciembre de 2012 tomó una decisión que cambió su vida pero que podía habérsela costado.

Luke tomó la camioneta de su familia y se fue con ella. Sin cinturón de seguridad a propósito, este joven vio que en sentido contrario se aproximaba otro coche por lo que aceleró al máximo y a más de 100 km/h se empotró de frente contra el otro vehículo buscando evitar el sufrimiento mediante el suicidio.

Contra todo pronóstico este joven sobrevivió y ahora aprovecha la oportunidad que Dios le dio.



Sufría un trastorno depresivo
Tras este intento de suicidio y ser por fin tratado de un problema que se empeñaba en esconder, Luke fue diagnosticado de un trastorno depresivo provocado por un rasgo genético hereditario, lo que le hacía creer tras rezar el Rosario todas las noches con su familia que “Dios no me ama. Si hay un Dios, que no permita que esto me pase a mí, estoy solo”.

En una entrevista en The Christophers, Luke recuerda que “mi visión del mundo se convirtió en un realidad que no era cierta”. Avergonzado de sus sentimientos provocados por esta depresión se fue encerrando en sí mismo y cada vez pasaba más tiempo en su dormitorio.

El problema salió a la luz
Ni él sabía lo que padecía ni su familia lo sospechaba por lo que los síntomas fueron creciendo hasta que intentó matarse con el coche.  El único punto positivo, si se puede llamar así, que se pudo extraer del intento de suicidio es que sacó a la luz el problema que tenía. “Mi peor pesadilla se había hecho realidad, porque ahora todo el mundo lo sabrá, no podré mantener mi secreto más tiempo”, fue el primer pensamiento que le vino a la cabeza cuando vio que había sobrevivido.

Cuando llegó la Policía confesó que había provocado el accidente por lo que fue detenido y llevado al hospital para que le hicieran pruebas, entre ellas un escáner cerebral.  Fue trasladado a una unidad mental donde por fin fue diagnosticado y empezó a recibir un tratamiento.

Recuperar su vida de fe
Pero más importante incluso que la medicina fue cómo quedó completamente descolocado cuando sus padres le dijeron que le querían y que podía contar con ellos para contarles cualquier cosa.

Con la ayuda de la familia y de una terapeuta su vida dio un giro que se vio muy ayudado con su vuelta a una vida de fe. Recuperó el tiempo de oración y participó activamente en los sacramentos. Todo era un engranaje que iba funcionando. Sacar a la luz el problema provocó que pudiera ser ayudado y llevar una vida espiritual ordenó sus pensamientos.

Su vida era otra pero tocaba afrontar las consecuencias de sus actos pues en su intento de suicidio se abalanzó contra otro vehículo, lo que podría haber provocado la muerte del conductor, Lenny Ross.

El fiscal iba a imputar a Luke por intento de asesinato e iba a pedir para él la pena máxima. Se reunió con el joven y éste le contó lo que hoy es su gran obra, la importancia de mostrar a los adolescentes la importancia de abrirse a sus padres sobre estos síntomas y cómo su experiencia podría servir a otros para no pasar por lo mismo que él.



La importancia del perdón
Finalmente, el fiscal defendió que Luke fuera declarado inocente e hizo de intermediario para que este joven pudiera disculparse con su víctima.

Ese momento ocurrió ocho meses después.  El encuentro se produjo en una cafetería. “Cuando llegó le di un gran abrazo y todo lo que pude decir fue: ‘lo siento’”. Su víctima, por su parte, dio un paso atrás y le dijo: “eso es todo lo que necesitaba oír”. El perdón le quitó un gran peso de encima. Ambos hablaron durante horas.

"Les hablo de la vida real"
Fue así como poco después decidió crear UcantbeErased, un sistema de ayuda a adolescentes y padres para detectar y ayudar a jóvenes con depresión. “Soy Luke, y después de superar mi propia trágica historia de depresión en mi adolescencia y mi intento de suicidio, es ahora mi misión ayudar a otros adolescentes y a los que les rodean para reconocer, superar, y sin vergüenza, sus problemas de salud mental. ¿Te unes a mi movimiento para salvar al menos una vida preciosa?”. Así es como se presenta en esta página web, que ya ha ayudado a muchos adolescentes y a sus familias.

No les cuenta cuentos ni les endulza la verdad. “Les hablo de la vida real”. La gran mayoría no le llegan en persona sino que empiezan a escribirle por mensajes de Facebook. El mismo reconoce que el 60% de los que le piden ayuda tiene entre 12 y 13 años de edad.


viernes, 3 de noviembre de 2017

miércoles, 1 de noviembre de 2017

A un poeta muerto

Así como en la roca nunca vemos 
La clara flor abrirse, 
Entre un pueblo hosco y duro 
No brilla hermosamente 
El fresco y alto ornato de la vida. 
Por esto te mataron, porque eras 
Verdor en nuestra tierra árida 
Y azul en nuestro oscuro aire. 

Leve es la parte de la vida 
Que como dioses rescatan los poetas. 
El odio y destrucción perduran siempre 
Sordamente en la entraña 
Toda hiel sempiterna del español terrible, 
Que acecha lo cimero 
Con su piedra en la mano. 

Triste sino nacer 
Con algún don ilustre 
Aquí, donde los hombres 
En su miseria sólo saben 
El insulto, la mofa, el recelo profundo 
Ante aquel que ilumina las palabras opacas 
Por el oculto fuego originario. 

La sal de nuestro mundo eras, 
Vivo estabas como un rayo de sol, 
Y ya es tan sólo tu recuerdo 
Quien yerra y pasa, acariciando 
El muro de los cuerpos 
Con el dejo de las adormideras 
Que nuestros predecesores ingirieron 
A orillas del olvido. 

Si tu ángel acude a la memoria, 
Sombras son estos hombres 
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra; 
La muerte se diría 
Más viva que la vida 
Porque tú estás con ella, 
Pasado el arco de tu vasto imperio, 
Poblándola de pájaros y hojas 
Con tu gracia y tu juventud incomparables. 

Aquí la primavera luce ahora. 
Mira los radiantes mancebos 
Que vivo tanto amaste 
Efímeros pasar junto al fulgor del mar. 
Desnudos cuerpos bellos que se llevan 
Tras de sí los deseos 
Con su exquisita forma, y sólo encierran 
Amargo zumo, que no alberga su espíritu 
Un destello de amor ni de alto pensamiento. 

Igual todo prosigue, 
Como entonces, tan mágico, 
Que parece imposible 
La sombra en que has caído. 
Mas un inmenso afán oculto advierte 
Que su ignoto aguijón tan sólo puede 
Aplacarse en nosotros con la muerte, 
Como el afán del agua, 
A quien no basta esculpirse en las olas, 
Sino perderse anónima 
En los limbos del mar. 

Pero antes no sabías 
La realidad más honda de este mundo: 
El odio, el triste odio de los hombres, 
Que en ti señalar quiso 
Por el acero horrible su victoria, 
Con tu angustia postrera 
Bajo la luz tranquila de Granada, 
Distante entre cipreses y laureles, 
Y entre tus propias gentes 
Y por las mismas manos 
Que un día servilmente te halagaran. 

Para el poeta la muerte es la victoria; 
Un viento demoníaco le impulsa por la vida, 
Y si una fuerza ciega 
Sin comprensión de amor 
Transforma por un crimen 
A ti, cantor, en héroe, 
Contempla en cambio, hermano, 
Cómo entre la tristeza y el desdén 
Un poder más magnánimo permite a tus amigos 
En un rincón pudrirse libremente. 

Tenga tu sombra paz, 
Busque otros valles, 
Un río donde del viento 
Se lleve los sonidos entre juncos 
Y lirios y el encanto 
Tan viejo de las aguas elocuentes, 
En donde el eco como la gloria humana ruede, 
Como ella de remoto, 
Ajeno como ella y tan estéril. 

Halle tu gran afán enajenado 
El puro amor de un dios adolescente 
Entre el verdor de las rosas eternas; 
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra, 
Tras de tanto dolor y dejamiento, 
Con su propia grandeza nos advierte 
De alguna mente creadora inmensa, 
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria 
Y luego le consuela a través de la muerte.

Luis Cernuda