martes, 15 de abril de 2014

Los ángeles me salvaron del abuso y del suicidio. Un testimonio enviado por Migdalia Santiago (1)


El siguiente es un testimonio enviado por Migdalia Santiago en el que relata tres de sus historias con ángeles. Sus relatos nos recuerdan que aún en los peores momentos de la vida, el amor divino nos rodea y nos ayuda si estamos dispuestos a abrirle el corazón.
Tengo tantas historias de la presencia de los ángeles en mi vida que creo que cada día camino con ángeles como compañía. Todos los días antes de salir de mi casa recito esta oración:

Arcángel San Miguel a mi derecha, San Gabriel a mi izquierda, San Rafael a mis espaldas, para que con sus alas me cubran de todo mal, Arcángel Uriel al frente de mí, para abrirme los caminos, y sobre mí, la gloria del Universo Celestial. Amen.
La aparición de los ángeles en mi vida no siempre ha sido en eventos sobrenaturales sino también en gente viva y humana que han sido ángeles guías.
Primera historia de ángeles

Creo que siempre a habido ángeles en mi vida, pero se manifiestan más cuando estoy en peligro o cuando los necesito. Una de las ocasiones más importantes fue cuando estaba sufriendo por el alcoholismo de mi ex-esposo. En esos días, se emborrachaba y perdía el sentido. Todo comenzó con una discusión. Terminó dándome golpes como un loco. Yo trataba de defenderme sin éxito. Me golpeaba sin sentido hasta que me arrinconó dentro de un armario grande. Me apretó el cuello hasta que yo ya no podía respirar. En mi mente entendí que moriría sin remedio. Mi perro Cody tal vez sintió mi sufrimiento y se le fue encima, mordiéndole el pantalón y jalándolo hasta que me tuvo que soltar (primer ángel, mi perro).
Logré salir corriendo del closet y recobrar la fuerza, pero volvió a golpearme y esta vez me golpeó tan fuerte que caí contra la barra de metal del cabezal de mi cama. Sentí que perdía la conciencia y me dejé llevar. Ya no pude luchar.

En ese momento escuche que la cortina de mi ventana se movió, y cuando miré, vi un hombre (segundo ángel) que me pareció alto y fuerte. Era como un indio. Vi sus pies y su pantalón (jean) azul. Sus manos eran fuertes como las de un agricultor que trabaja la tierra. Su camisa era de cuadros y sus trenzas le bajaban hasta el pecho. Cuando ya iba a verle cara, me desmaye. Me desperté cuatro horas después con los gritos y llanto de mi ex esposo que lloraba porque pensó que me había matado. Hoy sé que ese ángel me salvó de la muerte.


Continuará...


domingo, 13 de abril de 2014

Al borde



Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.
He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.


Gloria Fuertes


miércoles, 9 de abril de 2014

Alcohol, drogas, depresión y estrés son los principales factores de riesgo asociados al suicidio



Aproximadamente un millón de personas fallece por suicido en el mundo, y el número de tentativas suicidas es unas 10-20 veces mayor, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Es decir, se produce una muerte por suicidio cada 40 segundos y una tentativa cada 3. Concretamente, en nuestro país, los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que durante el año 2007 se suicidaron 3.263 personas.

Según la Prof. Pilar Saiz Martínez, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo “estas cifras suponen un número de muertes similar al de personas fallecidas en accidentes de tráfico e incluso superior al número de defunciones causadas por los conflictos bélicos”.

El Pacto Europeo sobre Bienestar y Salud Mental, celebrado en Bruselas, en Junio de 2008, establece que la primera de las cinco áreas prioritarias de acción en Salud Mental, debe dedicarse a la prevención de la depresión y de los comportamientos suicidas. Las medidas prioritarias recomendadas incluyen: incrementar la formación de los profesionales de la salud; restringir el acceso a los principales métodos suicidas; fomentar la concienciación sobre el problema a nivel comunitario y entre profesionales sanitarios y de otros sectores relevantes; implementar medidas para reducir los principales factores de riesgo asociados a los comportamientos suicidas (consumo excesivo de alcohol y drogas, depresión y estrés) y, por último, facilitar las medidas de soporte adecuadas a aquellas personas que hayan realizado tentativas suicidas o que de modo indirecto se hayan visto afectadas por ellas.

Aproximadamente, en la mayor parte de los países en los que se ha estudiado el fenómeno del suicidio, las mujeres presentan mayores tasas de ideación suicida y de comportamientos suicidas. Sin embargo, “aproximadamente, los varones consuman el suicidio con una frecuencia entre 2 y 4 veces mayor que las mujeres, mientras que éstas realizan intentos de suicidio con una frecuencia 2-3 veces superior a la de los varones. Concretamente, en nuestro país, según datos del INE del año 2007, la tasa de suicidio por 100.000 habitantes fue de 11 para los hombres y de 3,5 para las mujeres”, comenta la Prof. Saiz Martínez.

Existen una serie de factores que se consideran como factores predictores de riesgo suicida: padecer un trastorno mental (siendo los señalados previamente los que se acompañan de un mayor riesgo), la presencia de ideación suicida, las verbalizaciones suicidas y la planificación del acto, los antecedentes personales de tentativa suicida (constituye el mejor factor predictor conocido hasta la fecha), el aislamiento social, los sentimientos de desesperanza, factores sociodemográficos entre los que se incluye el sexo masculino y la edad por encima de los 55-60 años, los antecedentes familiares de suicidio consumado, la presencia de factores estresantes agudos o crónicos (entre los que se puede incluir enfermedades físicas de tipo crónico o discapacitante), etc.

“El 90-95% de personas que se suicidan cumplen criterios de trastorno mental en el momento del suicidio. Hay que tener presente que todos los trastornos mentales incrementan el riesgo de suicidio en relación al de la población general, pero dicho riesgo varía en función del trastorno mental padecido, de modo que los trastornos que se acompañan de mayor riesgo son los trastornos afectivos, la dependencia de alcohol y/o de otras drogas y las psicosis no afectivas”.

Actualmente, se está tratando de conocer mejor aquellos factores que pueden tener un papel protector evitando la comisión de dichas conductas, tales como la ausencia de variantes genéticas que confieren susceptibilidad, presencia de soporte socio-familiar adecuado, tratamiento adecuado de la enfermedad de base, etc.

Según la Prof. Saiz Martínez, “en el momento actual no existen dudas de que el suicidio es un comportamiento determinado por factores bio-psico-sociales. En los últimos años se ha realizado un gran esfuerzo investigador para tratar de conocer los posibles biomarcadores de este tipo de comportamiento y hasta la fecha los hallazgos más sólidos provienen de la presencia de niveles bajos de ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA), el principal metabolito de la serotonina, en el líquido cefalorraquídeo”.

En relación a las bases genéticas del suicidio, “conocer cuáles son los genes responsables, en última instancia de este comportamiento es algo muy complicado, ya que el suicidio, como la inmensa mayoría de los trastornos mentales se incluyen dentro de lo que se denominan enfermedades genéticamente complejas (no se transmiten según un patrón de herencia mendeliana)”, asegura la psiquiatra.

“Dichas enfermedades tienen un claro componente genético (descrito en estudios de familia, gemelares y de adopción), pero la susceptibilidad para el comportamiento viene dada por el efecto combinado de muchos genes (genes de efecto menor) y de diversos factores ambientales actuando conjuntamente”, señala la Prof. Saiz Martínez.

La investigación genética en suicidio se ha centrado principalmente en el sistema serotoninérgico, “cuya implicación ha demostrado ser la más consistente hasta el momento, siendo el gen más estudiados y, con el que quizás se han obtenido más resultados positivos, el transportador de serotonina (SLC6A4)”. No obstante, señala que en los últimos años se han obtenido resultados prometedores con otros genes, como por ejemplo el del BDNF. Quizás uno de los hallazgos más destacables en los últimos años es el realizado por el grupo de Caspi que ha puesto de manifiesto que existe una interacción entre los comportamientos suicidas, los acontecimientos vitales estresantes y determinadas variantes polimórficas del gen del transportador de serotonina. Habiendo sido, este hallazgo, replicado posteriormente por numerosos grupos de investigación. “No obstante, hay que señalar que estos posibles biomarcadores están aún en fase de consolidación y no se utilizan en la práctica clínica cotidiana”, afirma la Prof. Saiz Martínez.


http://www.psiquiatria.com/noticias/psiq_general_y_otras_areas/urgencias_psiq/suicidio/44873/