viernes, 31 de julio de 2015

¿El peor día?





Hoy ha sido el peor día de mi vida
Y no trates de convencerme de que
Hay algo bueno en cada día
Porque, cuando miras de cerca,
Este mundo es un lugar malvado.
Aunque
Algunos signos de bondad brillan de vez en cuando
La satisfacción y la felicidad no duran.
Y no es cierto que
Todo está en la mente y el corazón
Porque
La verdadera felicidad se puede lograr
Sólo si lo que nos rodea es bueno
No es verdad que la bondad exista
Estoy segura de que puedes estar de acuerdo que
La realidad
Crea
Mi actitud
Todo está fuera de mi control
Y nunca en un millón de años me oirás decir que
Hoy ha sido un muy buen día

Ahora lee de abajo hacia arriba, a la inversa,
Y ve lo que realmente siento acerca de mi día.

    pic.twitter.com/q3BReodddw
    — Ronnie Joice (@ronniejoice) julio 22, 2015



Una estudiante es la responsable de haber mejorado el día de millones de personas

Ese pequeño pero sustancioso giro que se le da al final, ha provocado que millones de personas lo están compartiendo en Reddit, redes sociales y a través de correos electrónicos, pero curiosamente es un poema del año pasado que algunos medios retomaron, pero no se volvió viral, sino hasta ahora.

Chanie Gorkin, una estudiante de 11er grado en un colegio exclusivo para mujeres en Brooklyn, Nueva York, es la autora de esta bomba, quien en noviembre de 2014 envió su poema a PoetryNation como parte de un concurso, en el que llegó hasta la ronda de semifinales, no, de manera sorpresiva no ganó, a pesar de esto, su poema fue publicado en la web de PoetryNation y en una antología que se publicó a inicios de 2015.

Y ahora, sin esperarlo, su poema está siendo leído en gran parte del mundo.

miércoles, 29 de julio de 2015

El 60% de las personas con pensamientos suicidas no recibe tratamiento


El suicidio es una de las 20 causas más importantes de defunción en el mundo para cualquier rango de edad, con un millón de muertes cada año. Este grave problema de salud pública es el motivo de muchos estudios cada año, como los que se publican en la nueva revista The Lancet Psychiatry.

En el primero de ellos, investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) y la Universidad de Harvard (EE UU) han revisado los factores psicológicos que pueden contribuir a un comportamiento suicida, como los tipos de personalidad, factores cognitivos y los acontecimientos vitales negativos.

Según Rory O’Connor, investigador de la institución escocesa, “a pesar de que se han identificado una serie de factores que contribuyen a la conducta suicida, no está claro cómo o por qué estos factores aumentan el riesgo de este comportamiento ni de los elementos que protegen entre aquellos que son vulnerables”.

“Son necesarios estudios adicionales para desarrollar tratamientos psicológicos y eliminar las barreras que conducen a la infrautilización de los recursos de salud mental”, añade O’Connor.

Los resultados muestran también que alrededor del 60% de las personas que luchan contra pensamientos o conductas suicidas no reciben ningún tipo de ayuda. “Además, existe relativamente poca evidencia de la efectividad de los tratamientos recibidos por aquellos que sí los siguen”, explican los autores.

Por su parte, Matthew K. Nock, de la Universidad de Harvard, afirma que se han hecho avances significativos en la comprensión de la conducta suicida en los últimos años.

“Ahora tenemos una sólida base de conocimiento, así como algunos nuevos descubrimientos sobre los factores psicológicos que ponen a las personas en riesgo de pensar en el suicidio o que incrementan su probabilidad de actuar”, apunta. “Es muy importante que se invierta en nuevos avances para que disminuyamos el sufrimiento y la pérdida de vidas”.

Biomarcadores para predecir el riesgo

Otro de los estudios publicados en el primer número de The Lancet Psychiatry expone una posible interacción entre la predisposición de cada persona, experiencias vitales estresantes y enfermedad psiquiátrica aguda con la conducta suicida.

Kees van Heeringen, investigador de la Universidad de Gante (Bélgica) y John Mann de la Universidad de Columbia (EE UU) han discutido la teoría del estrés-diátesis de suicidio, que explica por qué solo una pequeña minoría de personas está en riesgo de quitarse la vida después de la exposición a este tipo de estrés.

El estudio describe varios factores neurobiológicos que pueden desempeñar un papel en esta predisposición. Por ejemplo, los estudios postmortem y de neuroimagen han identificado los cambios estructurales y funcionales en los cerebros de los individuos con antecedentes de conducta suicida que puede afectar a la regulación del estado de ánimo, la respuesta al estrés y la toma de decisiones.

Estos cambios incluyen déficits bioquímicos en función de la serotonina y el eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (HPA) de respuesta al estrés. Los autores sugieren que estas anomalías podrían utilizarse en el futuro para desarrollar biomarcadores que ayuden a predecir quién está en riesgo de quitarse la vida, y que pueden servir como un objetivo útil para el tratamiento.

Según van Heeringen, “dado que no existen exámenes clínicos fiables para identificar a las personas más predispuestas al suicidio, los biomarcadores genéticos y de imagen cerebral ofrecen prometedoras vías para la detección de individuos de alto riesgo y de los tratamientos más personalizados para la prevención de la conducta suicida”.

El impacto del duelo en el suicidio

Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio en comparación con las personas en duelo después de la muerte repentina por otras causas.

Los hallazgos provienen de una nueva revisión de 57 estudios, publicada en la misma revista, que compararon el efecto de la muerte por suicidio, la salud mental y el funcionamiento social de los miembros de la familia, amigos y otros contactos de los fallecidos en relación con otros duelos repentinos.

Los datos revelan que el impacto psicológico en los otros miembros de la familia también es grave: los niños que pierden a una madre por suicidio tienen un mayor riesgo de depresión, mientras que las personas que pierden a un hijo por esta causa tienen un mayor riesgo de ingreso psiquiátrico debido a una enfermedad mental.

Para Alexandra Pitman, autora principal y experta de la Universidad College de Londres, “tras un cálculo aproximado vimos que entre 48 y 500 millones de personas en todo el mundo viven un duelo relacionado con el suicidio cada año. Aunque el impacto del suicidio parece variar de acuerdo con el parentesco, la verdad es que todos los miembros del fallecido son propensos a necesitar apoyo”.

Hasta ahora, las políticas de prevención del suicidio tienden a tratar a las personas afectadas por el suicidio de un conocido como un solo grupo, en lugar de reconocer que las parejas y madres poseen mayor riesgo de suicidio que otros familiares y amigos.

Kees van Heeringen, J John Mann. “Suicide 1. The neurobiology of suicide”. Lancet Psychiatry May 2, 2014 http://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(14)70220-2/abstract

Rory C O’Connor, Matthew K Nock. “Suicide 2. The psychology of suicidal behaviour”. Lancet Psychiatry May 2, 2014  http://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(14)70222-6/abstract

Alexandra Pitman, David Osborn, Michael King, Annette Erlangsen. “Suicide 3. Effects of suicide bereavement on mental health and suicide risk”. Lancet Psychiatry May 2, 2014 http://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(14)70224-X/abstract

lunes, 27 de julio de 2015

Breaking The Silence: School Suicide And Prevention



Breaking The Silence: School Suicide And Prevention from Sentinel for School Safety on Vimeo.

fundraising page: fundly.com/preventing-school-suicide-and-violence
“All my life I was a little sister, For the first time I’ve had to learn how to be an only child and that really hurts… Kids have a lot of information about their friends that even their parents might not know, and that’s really dangerous.”
A powerful solution to stopping school violence and suicide rests in the hands of the students. A comprehensive national study of school suicides and school shootings by a collaboration of the Department of Education, the FBI and the Secret Service revealed that in most cases students have had information before hand that could have prevented these tragedies. It is time to help these students break the silence and get the right information to the right people before it is again too late.
Sentinel for School Safety (S3) is a suicide and violence prevention program that can be accessed 24 hours a day from a smart phone or web-enabled device. S3 is designed to reach the students where they live online, providing them the means to anonymously evaluate a situation and then connect to someone who can help through localized toolbox of school and community resources. S3 consolidates and expedites crowd-sourced information to those who can take action, circumnavigating the barriers and stigmas that often prevent the flow of vital information.
We need $20,000 to complete Sentinel for School Safety and make it available for Central Oregon students in the upcoming academic year. Following implementation in Bend, our goal to make S3 available for schools across the state and country. Please join us, fellow community leaders and the Leyes family, in our effort to help students break the silence and prevent future tragedies.

sábado, 25 de julio de 2015

Jesús te resucita para amar / Por P. Jaime Burke O.P.



En esta meditación el padre Jaime Burke profundiza sobre el amor de Dios hacia cada uno de nosotros manifestado en Jesucristo que desea resucitarnos del pecado y de todo sufrimiento para enseñarnos a vivir en la plenitud del amor en las relaciones con los demás y en toda nuestra vida. El P. Jaime Burke explica dos testimonios: el de una persona que iba a suicidarse y el de un matrimonio preparado para divorciarse. La meditación fue grabada en directo el 13 de marzo del año 2005, en la Parroquia de San Agustín en Barcelona, Catalunya, España, donde celebró una eucaristia multitudinaria.

El P. Jaime Burke O.P., falleció a los 86 años, el 6 de octubre de 2009 en Houston (EE.UU). Este vídeo es el tercero de la recopilación completa que estamos publicando de toda su predicación grabada en directo, que tantos corazones ha transformado llevándoles a los pies de Jesús el Señor.

El padre Jaime Burke fue profesor en la facultad de Santa Teresa College, Kansas City, MO y Siena Heights College, Adrian, MI. Luego asumió la responsabilidad de Rector del Seminario Mayor de La Paz, Bolivia (1958-1962), donde fue co-fundador del Instituto Boliviano de Estudios Sociales y Acción (1960-1971). Después sintió la llamada del Señor a predicar el evangelio itinerante durante los últimos 38 años de su vida. Lo ha hecho en más de 40 países del mundo en América Latina, Irlanda, España, Italia, India, Pakistán, Filipinas y los Estados Unidos.

El mejor homenaje que podemos hacerle es que pueda continuar predicando siempre hasta los confines de la tierra, a través de Internet, y siga siendo un heraldo del amor de Dios para las decenas de miles de personas que lo han conocido y para las muchas que ahora le escucharan por primera vez.

martes, 21 de julio de 2015

GRACIAS, SEÑOR...



Gracias, Señor, porque estás
todavía en mi palabra;
Porque debajo de todos
mis puentes pasan tus aguas.

Piedra te doy, labios duros,
Pobre tierra acumulada,
que tus luminosas lenguas
incesantemente aclaran.

Te miro; me miro. Hablo;
te oigo. Busco; me aguardas.

Me vas gastando, gastando.
Con tanto amor me adelgazas
que no siento que a la muerte
me acercas...
Y sueño...
Y pasas...


José García Nieto

domingo, 19 de julio de 2015

Soledad, depresión y ansiedad, motivos principales de las llamadas de las mujeres al Teléfono de la Esperanza



El 60% de las llamantes tiene entre 30 y 50 años, la época de la vida en la que se sobrecargan de responsabilidades.

Los orientadores realizaron prevención del suicidio en 1.027 llamadas de mujeres que manifestaron su intención de quitarse la vida.

En 2013, los 30 centros del Teléfono de la Esperanza en España atendieron 111.979 llamadas de personas en situación de crisis emocional. De ellas, el 71% fueron realizadas por mujeres, lo que evidencia que a las mujeres les cuesta menos solicitar ayuda psicológica que a los hombres. También es fácil comprobar que muchas mujeres suelen erigirse en portavoces cuando existe un problema que afecta a la familia. Mientras que a los hombres les produce más vergüenza reconocerse necesitados, a las mujeres les resulta más fácil demandar ayuda para cualquiera de los miembros de la casa, sean hijos, marido, padres...

En el 62,5% de las llamadas efectuadas por mujeres, la causa principal de la demanda de orientación era un problema psicológico o psiquiátrico. En el 31,9% de los casos, la llamada estaba motivada por un conflicto relacional o familiar; en el 3,4%, se solicitaba una ayuda asistencial; y en el 2,2% de las ocasiones, se requería un asesoramiento por un problema jurídico.

Entre los problemas de índole psicológica, los que provocan más llamadas de las mujeres al Teléfono de la Esperanza son la soledad y la incomunicación (10,6% de las llamadas), depresión (8,8%), trastornos de ansiedad (7,2%) y crisis del proyecto vital (2,9%). En este último apartado, se constata que los porcentajes más altos de mujeres que manifiestan crisis de su plan de vida se corresponden con las solteras y las separadas debido a que casi siempre los proyectos femeninos incluyen a otros: pareja, hijos...

El grupo más numeroso de las llamantes al Teléfono de la Esperanza está constituido por mujeres de edades entre los 40 y 49 años (38,7% de las usuarias) y también las comprendidas entre los 30 y 39 años (18,6% del total). Por tanto, cerca del 60% de las usuarias de nuestro servicio tiene entre 30 y 50 años, la época de la vida de las mujeres en la que más se sobrecargan de responsabilidades tratando de compaginar papeles tan complejos y absorbentes como el de trabajadora, madre, esposa y cuidadora de los familiares mayores dependientes, lo que lógicamente les genera un alto nivel de estrés y ansiedad.

A pesar del sobreesfuerzo que asumen, muchas de las llamantes manifiestan sentimientos de frustración y de culpabilidad porque creen que no responden a lo que se espera de ellas.

Los orientadores del Teléfono de la Esperanza recibieron el año pasado 1.027 llamadas de mujeres que manifestaron su deseo de quitarse la vida, lo que supone el 1,3% del total de llamadas (79.505) realizadas por las usuarias. En esta labor de prevención del suicidio, los orientadores atendieron 849 llamadas de mujeres que estaban ideando la posibilidad de matarse, 178 llamadas en las que las llamantes ya habían decidido suicidarse como ‘salida’ a su situación de crisis emocional, y 46 en las que la comunicante estaba llevando a cabo el intento de suicidio en el momento de la llamada. 

Fuente: http://www.telefonodelaesperanza.org/noticias/view/6709/soledad%2C-depresion-y-ansiedad%2C-motivos-principales-de-las-llamadas-de-las-mujeres-al-telefono-de-la-esperanza-

viernes, 17 de julio de 2015

Mutilation, suicide, anorexie, combattre.



STOP la mutilation.

Je peux comprendre ce que vous ressentez, ce que vous voulez faire, mais arrêter je vous en supplie, sa ne réglera jamais rien de vous faire du mal.
J'ai fais cette vidéo car je sais ce qu'endure les victimes d'harcèlement, d'humiliation, et ect..
Envoyez moi des commentaires, parler moi par message, je serais la pour vous.

Facebook: Selma trt
Instagram: une_xnsoumise
Snapchat: aliciasparkling
Ask: selmafacebook

sábado, 11 de julio de 2015

MONÓLOGO DEL PERDIDO



Soy nada, si es que soy. Polvo consciente
asombrado de ser y no haber sido,
sin memoria de mí más que hasta un día
y sin poder ser yo más que hasta un límite
que no sé, cuya fecha desconozco.

¿Puedo dejar de ser después que vivo?
¿He podido no ser o he sido siempre
y he de seguir en algo que yo ignore?
¿Se perderá el recuerdo de la pena?
¿Se secará la música y la llama?
¿Vuelven las mismas rosas cada mayo
al mismo sol? ¿Es que no hay más que tiempo?
¿Dónde estaré cuando de mí me olvide
y no sepa si soy, si he sido nunca?
¿Dónde irá la conciencia que me habita?
¿O se evaporará, tal un perfume
en un vuelo de pájaro al misterio?

Y mi después de ser me abrasa el gusto,
porque, Señor, no puedo, y tú lo sabes,
Tú conoces la angustia que me cuesta
dejar todo a tu cargo y tu desvelo.
¡Cree mi corazón, y no le basta
a mi razón su fe! Soy ambas cosas
y voy luchando en mí por encontrarme,
por serenarme en Ti y entender algo.

Tú comprendes mi empeño y le sostienes:
me llevas mar adentro de mi entraña
sin compasión para mis pobres manos
en carne viva de minar mi sangre.
¡Y sé que estás! Ya Te oigo más presente,
siempre algo más allá de donde cavo.

Ramón de Garciasol

jueves, 9 de julio de 2015

Ante el suicidio de un ser querido: no juzgar, sólo acompañar



Puede ser un amigo, un hijo… alguien cerca de ti decide quitarse la vida, por la razón que sea. Es una experiencia terrible. Uno se siente culpable: ¿cómo pudo llegar a hacer esto?,  ¿yo podía haberlo evitado?,  ¿mi cariño no era suficiente para ayudarle a vivir?, ¿Dios no podía haberlo evitado?

El Centro de Escucha San Camilo, que lleva la congregación de religiosos camilos, ha prestado atención psicológica ya a más de 36 personas por la pérdida por suicidio de un ser querido. Aleteia ha hablado con Marisa Magaña Loarte, directora de este Centro de Escucha, para intentar entender estas muertes y saber cómo actuar ante ellas.

“Al final sí hay un porqué pero no suele ser el que se busca”, explica Marisa Magaña. "¿Qué respuesta hay ante este sufrimiento? No se puede minimizar. No se debe juzgar. Sólo cabe acompañar".

Aleteia: La mente humana no está preparada para vivir un suicidio entre sus seres queridos. ¿Qué es lo primero que se puede hacer? ¿Cómo ayudar en esos casos?

Efectivamente, aunque se sepa que un ser querido tiene riesgo de suicidio, cuando se convierte en una realidad, los supervivientes (así se designa a los familiares de una persona que muere por suicidio) entran en un estado de sufrimiento profundo. No hemos de olvidar que en el suicidio se unen dos duelos, uno por la propia muerte en sí y otro por la forma de morir.

Siempre que se pueda, en primer término es importante entender, como ayudantes, que es un error intentar “amortiguar” su dolor con frases típicas de consuelo o reprimiendo la expresión de su sufrimiento. Facilitar que “saquen” que “drenen” lo que están sintiendo por el hecho tan doloroso que ha ocurrido, no desdramatizarlo, no quitarle dureza, ni un ápice. “Amortiguar” el dolor sólo transmitiría incomprensión, lo que ha ocurrido es emocionalmente muy duro y así ha de ser acompañado.

Acoger sin entrar en argumentos ni explicaciones, el doliente “no está” para escuchar razonamientos. Sí necesita, sin embargo, ser acogido y validado en su rabia, vergüenza, culpa, etc., sea lo que sea lo que esté sintiendo es válido porque es suyo, no hay otra opción de acogida, que la acogida total.

Son muchas las preguntas que uno se hace ante la muerte. Cuando esta sucede por un suicidio, uno multiplica los porqués… ¿Hay respuesta al porqué tras un suicidio? ¿Merece la pena darle vueltas a esa pregunta?

Es verdad, el “porqué” en el ser humano siempre está unido a aquello que le hace sufrir y es inevitable, por eso suele ir de la mano de la muerte de un ser querido.

Ante una muerte por suicidio, los porqués, junto con el sentimiento de culpa, son las dos grandes complicaciones para elaborar el duelo, porque existe el riesgo de “quedarse enganchado” y entrar en una especie de bucle que no te deja avanzar en esa reconstrucción de significados que es el proceso de duelo.

La persona que se “engancha” emocionalmente al porqué del suicidio, está manifestando que no asimila lo ocurrido, que es tan horrible, que no puede ser verdad, que se niega a que sea verdad.

El porqué busca exculparse como padre, madre, pareja, etc., el superviviente quiere tener certeza de que él no pudo hacer nada por evitarlo, que es una buena madre, padre.

A veces ese porqué busca todo lo contrario, busca encontrar la causa concreta para así fantasear con la idea de que se pudo evitar. Es una forma de control de no sentirse tan vulnerable ante la muerte.

Como se ve, un porqué puede esconder muchos sentimientos, funcionan como “distractores emocionales” para no caer en la tristeza profunda que trae la asimilación de la muerte y sin embargo es adonde hay que conducirlos porque es la única manera de ir reconstruyendo, sanando.

Ante este tipo de preguntas mi propuesta a los escuchas (así se llaman los voluntarios del Centro de Escucha) va incondicionalmente por la acogida del sentimiento de trasfondo como algo legitimo para después empezar a “desarmar” el porqué, pero eso ya es otro tema.

Al final sí hay un porqué pero no suele ser el que se busca, en la mayoría de los casos es porque el fallecido quiso que así fuera, decidió dejar fuera a los familiares, por protección, por la propia confusión de la enfermedad, etc. El hecho es que así lo quiso, es duro de asumir.

¿Los problemas y las crisis económicas como la actual multiplican los suicidios?

Si dijera que sí estaría haciendo una interpretación errónea de una realidad. Los problemas y las crisis económicas lo que sí hacen es “sacar a la luz lo que hay dentro”. No todas las personas somos susceptibles de suicidarnos, el riesgo de hacerlo o no va a depender en gran medida de nuestra estructura de personalidad, de la capacidad de afrontamiento de situaciones críticas, dramáticas.

Ante una misma realidad cada persona reaccionamos de manera diferente en función de las estrategias de afrontamiento que tenemos, por dramáticas que se perciban las situaciones hay personas que nunca llegarán a suicidarse, otras por el contrario se sienten sobrepasadas. Para estas cada día de vida así sentida es puro sufrimiento y valoran el suicidio como única vía posible ante tanto dolor, como una liberación.

Otra de las grandes preguntas es: ¿pude haberlo evitado? ¿Se puede prever o prevenir un suicidio?

Efectivamente, como comentaba anteriormente es uno de los grandes interrogantes de los supervivientes. La tendencia de estos es a pensar que sí, de ahí su sentimiento de culpa, sin embargo la experiencia nos dice que en la mayoría de los casos es enormemente difícil evitarlo, en muchos ocasiones porque es el propio protagonista del suicidio el que quiere que sea así.

A lo largo de estos 16 años de atención en el Centro de Escucha San Camilo son muchas las personas que solicitan ayuda por tener ideaciones suicidas o con intentos fallidos de suicidio. La gran mayoría de ellas padecen algún tipo de trastorno: psicótico, depresivo, de alimentación, de la personalidad, etc. Es cierto que muchos de ellos están medicados y sus familiares en alerta permanente. Los familiares podrán evitarlo hoy, mañana, pasado, pero el riego es continuo, sigue ahí un día tras otro. Hemos atendido casos en los que incluso una mujer dormía atada de la muñeca a su hija, con trastorno límite de personalidad; un día volviendo de una consulta médica, la joven dio un gran empujón a la madre y se lanzó a la carretera cuando pasaba un autobús. Hay muchos casos con características similares.

Por eso yo les suelo decir a los supervivientes cuyos familiares estaban enfermos y se han suicidado, que no eran ellos, no era su hijo, su esposa…fue la enfermedad. El deseo de muerte es un síntoma de muchas enfermedades y no es justo ni para el doliente ni para el fallecido ser juzgado por el acto cometido, consecuencia de su trastorno.

Cuando no hay enfermedad aparente es algo más complicado porque a los familiares les cuesta “digerir” que alguien que se supone que les quería haya hecho algo que les haya provocado tanto daño. Como comenté anteriormente, él decidió que los demás quedasen fuera para lo que crean barreras infranqueables. Prácticamente hay que tener dotes adivinatorias para intuirlo.

Con respecto al cariño, cuando les preguntamos a las personas que han tenido intentos fallidos de suicidio la respuesta suele ser muy similar; “Llorarían cuatro días pero luego estarían mucho mejor sin mi”. “No soy más que un estorbo, un lastre, a la larga les haría un favor por no tener que cargar con un hijo así”

De la misma manera, cuando alguien sufre de una manera tan intensa, su capacidad para que el cariño o la compasión por sus seres queridos le enganche a la vida es mínima, más bien al contrario es una causa más. Todo se ve desde un prisma muy sesgado por la desesperanza.

Ante las tragedias es muy humano el preguntarse ¿Y Dios donde estaba en estos momentos? ¿Hay alguna respuesta desde el punto de vista de la fe a un suicidio?

No tengo respuesta porque desde mi punto de vista tampoco habría de haber pregunta. Como ya comenté el suicidio es un síntoma de que algo no va bien, por tanto preguntarse porque hay suicidio es tanto como preguntarse por qué existe la enfermedad o las catástrofes naturales. Yo pienso que existe porque existe el hombre, forma parte del vivir, del estar en el mundo. Según yo lo entiendo Dios crea y da libertad, no esclaviza al hombre siendo el dueño de sus circunstancias. Pensar en un dios justiciero o como dice muy bien un amigo mío, “injusticiero” que castiga y premia a su antojo creo que forma parte de una interpretación errónea del cristianismo que ha hecho y sigue haciendo mucho daño.

Considero que una religión saludable es aquella que entiende el suicidio como una forma más de muerte y se ocupa más del sufrimiento que pueda estar teniendo esos familiares por la pérdida que han sufrido, que de estigmatizar la forma de morir.

Lo que sí es cierto es que en términos generales, la fe es un plus que ayuda en la mayoría de las ocasiones a vivir mejor el duelo.

Cuando uno ha vivido un suicidio cerca, en su familia o amistades, puede tener la tentación de intentar olvidarlo o, cuando menos evitar hablar de ello, abordarlo como si se tratara de un accidente. ¿Es bueno verbalizar los sentimientos tras el suicidio de un familiar?

Es necesario para poder asimilarlo.

Es necesario partir del hecho de que cuando un ser querido fallece por suicidio, los supervivientes, padres, hermanos, hijos, etc., aprenden a vivir con ello, lo que ha ocurrido resignifica su forma de estar en el mundo. Yo suelo compararlo con una enfermedad física, para que se entienda mejor, como la diabetes por ejemplo, cuando alguien tiene diabetes y requiere una serie de cuidados, pueden aprender a vivir con su enfermedad y manejarla lo mejor posible para poder seguir con su vida, pero ahí está y limita y define, esto también.

¿Qué se le dice a unos padres cuyo hijo se ha suicidado? ¿Se habla de ellos, se evita el tema?

Expresar el sentimiento que provoca el suicidio ayuda a huir de la racionalización, favorece la abreacción emocional, data de coherencia y da sentido interno.

Especialmente en muertes tan increpadas como ésta donde hay tanta opacidad, en la cual los supervivientes perciben lo incomoda que resulta su presencia entre los amigos porque ¿qué se le dice a unos padres cuyo hijo se ha suicidado? ¿Se habla de ellos, se evita el tema? Hay mucho miedo y mucha falta de conocimiento sobre este asunto, seguramente una cosa lleve a la otra, lo más fácil es evitar. Por eso es tan importante que alguien que ha perdido un ser querido por suicidio también tenga “su sitio”.

Fuente:http://www.aleteia.org/es/salud/noticias/ante-el-suicidio-de-un-ser-querido-no-juzgar-solo-acompanar-1162003

martes, 7 de julio de 2015

7 - 7 - 7


Testigos de la sangre
con sangre rubricada,
frutos de amor cortados
al golpe de la espada.

Testigos del amor
en sumisión callada;
canto y cielo en los labios
al golpe de la espada.

Testigos del dolor
de vida enamorada;
diario placer de muerte
al golpe de la espada.

Testigos del cansancio
de una vida inmolada
a golpe de Evangelio
y al golpe de la espada.

Demos gracias al Padre
por la sangre sagrada;
pidamos ser sus mártires,
y a cada madrugada
poder morir la vida
al golpe de la espada.
 Amén.
Himno de mártires.

Gracias Señor por estos 7 años

Gracias por tu amor que salva.

aniversario 7
día 7
mes 7

In The Darkest Moment



Aún en tu momento más oscuro, no estás solo. Jesús nunca te dejará ni te desamparará.

domingo, 5 de julio de 2015

No te mates - Testimonio de Beatriz



La historia de Beatriz es una de esas que nos hace dar cuenta de la magnitud del poder que tiene el Señor Jesucristo sobre nuestras vidas. Tuve la oportunidad de conocerla una noche calurosa de verano cuando inesperadamente se presentó en mi hogar con motivo de agradecerme por “haberle salvado la vida”. Palabras textuales que despertaron mi curiosidad y llevaron a que le pregunte su historia.

Beatriz era una mujer de mediana edad, casada hace muchos años con un hombre trabajador el cual era el único proveedor de ingresos en su hogar. Ella nunca había trabajado ya que padecía de algunos trastornos mentales que le impedían desenvolverse socialmente con naturalidad. Hacía muchos años que estaba depresiva y no encontraba actividad alguna que le diera motivación para continuar con su vida.

Vivía en un hermoso chalet con grandes ventanales que le regalaban una envidiable vista panorámica hacia un gran parque que estaba cerca de la estación de trenes de la ciudad. Pasaba sus mañanas y tardes en soledad ya que su marido trabajaba tiempo completo y recién llegaba de noche. Su itinerario comenzaba con la bocina de los trenes que llegaban a la ciudad, y como era de esperarse después de tantos años de escucharlos, se sabía el horario de cada uno de ellos.



Ese mismo día se despertó, desayunó y luego de poner en orden su hogar tomó la decisión de terminar con su vida. Pensamiento que hacía tiempo venía rondando su cabeza pero que ese día había tomado tiempo y forma. Su plan: se arrojaría a las vías del tren que pisaba los andenes de la estación alrededor de las 19:45. No dejaría carta alguna explicándole los motivos de su decisión a su esposo, ya que seguramente “él ya sabría de su pesar de todos estos años.”

Alrededor de las 19 horas dejó la casa en perfecto orden y se encaminó hacia la estación. Se acomodó sobre un banco alejado del anden y esperó. El tiempo pasaba y el tren no llegaba. Su impaciencia aumentaba pero su decisión no declinaba. Esperó una hora y el tren tampoco llegaba cuando de pronto se le ocurrió que podría ir a su casa y prender la televisión de su habitación a todo volumen para que cuando su esposo llegase, no sospeche de su fuga y corra a buscarla. Cuando enciende el aparato eran aproximadamente las 20:45, horario en que se encuentra al aire mi programa de televisión y por esas cosas que entiende Dios, yo justamente predicaba sobre el suicidio.

Hablaba de el carcelero de Filipos en el libro de Hechos 16:27-34.

No te mates. No te hagas ningún mal.

Solamente esas palabras bastaron para que Beatriz se quedara inmóvil con sus piernas débiles y manos temblorosas. En ese preciso momento, con los ojos llenos de lágrimas, ella desistió de su suicidio y entregó su vida y corazón al Señor. Minutos más tarde se escuchaba a lo lejos las fuertes bocinas de la locomotora, pero Beatriz, todavía muy emocionada por haber sido salvada por la Palabra de Dios y no la del predicador, dejó pasar ese tren y se arrojó a los brazos de Jesucristo.

 Rev. Roberto Rodriguez Aliaga

viernes, 3 de julio de 2015

miércoles, 1 de julio de 2015

GRAVE COSA ES VIVIR


Grave cosa, vivir. Señor. Tan grave,
que tengo que venir esta mañana
a dar mis explosiones: tengo gana
de estar del otro lado, con la llave

de tanta desazón derribadora
de la tierna alegría entre los dientes
fundando bajo tierra las simientes.
Señor, sentiste en cruz llegar la hora

de quejarte del Padre y su abandono,
y eras Hijo de Dios, Luz encarnada
y Fuente redentora. Soy abono

yo, Señor, de mi tiempo de cizaña.
Con la palabra en cruz estoy, y nada
alumbra explicación de tanta saña.

Ramón de Garciasol