sábado, 25 de marzo de 2017

Cansancio de vivir, hasta el punto del suicidio... Una oración desesperada y un viaje a Medjugorje la tranformaron

Un testimonio de Asalto al Cielo


Vivió desamor en su familia, drogas, promiscuidad sexual, un aborto, depresión, ansiedad, vacío,  cansancio de vivir, hasta el punto del suicidio. Ni las terapias psicológicas ni psiquiátricas, ni el Reiki la salvaron. Pero en Medjugorie encontró el amor de la Virgen y de Cristo, y su vida se transformó.


Isabel explicará esta historia, su testimonio, este sábado 4 de junio, en la Vigilia Asalto al Cielo, en Colmenar del Arroyo.

Es un testimonio de misericordia y perdón en Cristo vivido en Medjugorje.

Creció entre gritos y peleas
Isabel era la mayor de tres hermanos de una familia sociologicamente cristiana, pero en la que faltó el amor. Creció entre gritos y peleas de sus padres. Con quince años no había visto ningún gesto de amor en su casa.

Empieza a volverse rebelde, deja de ir a misa, y termina por pensar que la religión es una farsa. Sale de su colegio de monjas, se aleja de Dios y no vuelve a pisar una iglesia.

iene varias relaciones con distintos jovenes. Se casa con uno de ellos, rockero, y a los tres años se separa de él. Queda embarazada de otro y éste la abandona por negarse ella a abortar. Busca el amor desesperadamente. Se siente vacía.

Por segunda vez se queda embarazada, esta vez de otra relación. El padre del bebé la abandona. Presionada por el ambiente aborta a su hijo. Su alma se resquebraja.

Depresión, vacío, reiki, droga...
Un día se siente profundamente sola y cansada de vivir. Piensa en el suicidio, pero no lo hace. Empieza tratamientos psicológicos y psiquiátricos durante siete meses. Siente un vacío y una ansiedad terrible. Empieza a hacer reiki. Siente una mejoría temporal, pero no consigue salir del vacío y de su ansiedad.

Sólo la marihuana le permite olvidarse de ese vacío. Se engancha completamente a la marihuana, y se aisla del mundo. Tiene dos sustos gordos con su hija en el coche. Anhela otra vida pero encuentra ninguna ayuda.

Una oración desesperada
Entonces, en octubre de 2010,  dirige a Dios una oración: "Ayúdarme, que de esta no salgo". Al cabo de una semana se encuentra con una amiga suya que había estado de peregrinación en Medjugorje con su hermana. Se le queda grabado en su cabeza que la hermana de su amiga había venido completamente cambiada.

Al llegar a casa se mete en Internet y empieza a descubrir  muchísimas vidas cambiadas a raíz de esta peregrinación a Medjugorje. Va a misa, y allí siente un amor profundísimo como nunca había sentido. Sigue leyendo testimonios y mensajes de la Virgen. Su conciencia despierta y empieza a albergar una esperanza.

Un abrazo de amor de Dios
Decide ir en peregrinación con su hija a Medjugorje. Alli vuelve a sentir el mismo abrazo poderosísimo de Amor que había sentido en Madrid. Se confiesa, empieza a reír, y deja sentir la angustia y la ansiedad. La Virgen acaricia su corazón y experimenta un encuentro personalísimo con Jesús, con su perdón y con su Misericordia. Por primera vez experimenta la paz.

A su vuelta a Madrid hace un Cursilo de Cristiandad y descubre a la Iglesia. A partir de entonces sus padres se acercan a la Iglesia, y empieza a cambiar su familia.

Conoce a las Dominicas de Lerma, siente una llamada clara del Señor y decide hacerse terciaria dominica. Hoy tiene una vida nueva y, aún con los problemas de la vida, es completamente feliz.

Su testimonio, en este Año Jubilar de la Misericordia, y de la Gran Misión en la diócesis de Getafe, será una preciosa ocasión de celebrar el Amor Misericioso de Dios que en Cristo sale al encuentro de sus hijos necesitados de su amor y de su perdón, los libera de una vida sin Dios y sin esperanza, los arranca de de sus esclavitudes, y les ofrece una vida nueva.

Parroq. Asunción de Ntra Sra.
Pza de España s/n
Colmenar del Arroyo (Madrid) (Carret. M 501, direcc. San Martin de Valdeiglesias, salida 37).
Para cualquier aclaración o información:

asalto.al.cielo.colmenar@gmail.com…


http://religionenlibertadmx.blogspot.com.es/2016/05/una-oracion-desesperada-y-un-viaje.html

martes, 21 de marzo de 2017

El Dios nocturno





A solas con mi Dios nocturno, a veces
me hundo en la noche, en el tranquilo reino.
Reposo entonces, y lo oscuro brilla
en el fondo del alma, junto al cielo.

Silencio puro. Mi Señor reposa.
Quietud solemne. Todo el fondo quieto.
Inmenso, Dios descansa sobre el alma
que le adora allá dentro.

Siga el reposo hasta que venga el día.
Con paz honda a tu lado, inmóvil, velo
tu celeste callar apaciguado
dentro del alma, en silencio.

Oh oscura noche grave, oh Dios nocturno
que vas pasando por el alma lento
para después amanecer con clara
luz, con sonidos claros, claros vientos.

Pero siga el reposo y la nocturna
luz de la luna sobre el grave sueño.
Allá en el fondo calla el hombre, y se alza
la noche de los cielos.

Carlos Bousoño

domingo, 19 de marzo de 2017

Volver del infierno (2)




Una experta en enfermedades mentales revela su lucha personal

“Estaba en el infierno”
Linehan aprendió sobre la principal tragedia de su grave enfermedad mental de la manera más dura: golpeando su cabeza contra la pared de un cuarto de aislamiento.
Marsha Linehan llegó al Institute of Living el 09 de marzo de 1961, a la edad de 17 años, y rápidamente se convirtió en la única ocupante del cuarto de reclusión de la unidad conocida como Thompson Two, destinada a los pacientes más severamente afectados. El equipo no tuvo alternativa, la chica normalmente se agredía a sí misma quemándose las muñecas con cigarrillos, tajándose los brazos, las piernas y el vientre, valiéndose de cualquier objeto cortante que pudiera tomar.
El cuarto de aislamiento era una pequeña celda con una cama, una silla y una diminuta ventana enrejada. Pero el estar allí sólo profundizó su necesidad de morir, y Marsha se dedicó a hacer lo único que para ella tenía sentido en ese entonces: golpear su cabeza contra la pared y, posteriormente, contra el piso. Con fuerza.
“Mi experiencia en tales episodios era como si alguien más me lo estuviera haciendo. Era como: ‘Sé que está viniendo y no tengo ningún control; que alguien me ayude. Dios mío, dónde estás?’ Me sentía totalmente vacía, me sentía como el Hombre de Hojalata. No tenía manera de comunicar lo que me estaba pasando, no tenía forma de comprenderlo”, expresa.
Su infancia en Tulsa, Oklahoma, proporcionó algunas pistas. Excelente estudiante desde temprano y naturalmente dotada para el piano, era la tercera de seis hijos que tuvieron un petrolero y su esposa, quien era una sobresaliente mujer que hacía malabares con el cuidado de sus niños, la Junior League y los eventos sociales en Tulsa.
Linehan aprendió sobre la principal tragedia de su grave enfermedad mental de la manera más dura: golpeando su cabeza contra la pared de un cuarto de aislamiento.
La gente que conoció a los Linehan en aquel entonces recuerda que la precoz tercera niña con frecuencia tenía problemas en su hogar,  y la Dra. Linehan recuerda sentirse profundamente inadecuada en comparación con sus atractivos y exitosos hermanos. Pero cualquiera haya sido la corriente de aflicción corriendo bajo la superficie, nadie se percató de ello hasta que quedó postrada a causa de dolores de cabeza durante el último año de la secundaria.
Su hermana menor, Aline Haynes, recuerda “Esto era Tulsa, en los sesenta. No creo que mis padres hayan tenido idea sobre qué hacer con Marsha. En realidad nadie sabía qué enfermedad mental era.”
Prontamente un psiquiatra local recomendó que permaneciese en el Institute of Living hasta dar con el problema de fondo. Allí, los médicos le dieron el diagnóstico de esquizofrenia, le suministraron dosis de torazina, librium y otras drogas muy fuertes, como así también muchas horas de análisis freudiano;  también la sujetaron para realizarle tratamientos de electroshock: 14 veces la primera vez y 16 la segunda, según los registros médicos. Nada cambió, y la paciente pronto volvió a la reclusión del ala cerrada.
“Todos estaban aterrorizados de acabar allí”, dijo Sebern Fisher, una paciente que llegó a ser amiga íntima de Marsha. Pero sin que importara su entorno, la Sra. Fisher agrega “ella era capaz de cuidar con mucha atención a otra persona. Su pasión era tan profunda como su soledad.”
Un sumario de alta, fechado el 31 de mayo de 1963, consigna que “en 26 meses de hospitalización, la señorita Linehan fue una de las pacientes más perturbadas de la clínica durante gran parte del tiempo.”
Un  verso que la turbada chica escribió en ese entonces dice:
They put me in a four-walled room
But left me really out
My soul was tossed somewhere askew
My limbs were tossed here about
Mientras golpeaba su cabeza en dondequiera que estuviese, la tragedia permanecía. Nadie sabía lo que le sucedía, y por eso el cuidado médico solo lo hizo peor. Cualquier tratamiento verdadero no tendría que haberse basado en la teoría, concluyó posteriormente ella, sino en los hechos: qué emoción precisamente lleva a un pensamiento que conduce luego a un acto siniestro Se tendría que quebrar esa cadena y enseñar una nueva conducta.
“Estaba en el infierno. E hice una promesa: cuando salga, regresaré y sacaré a otros de aquí”, afirma.

CONTINUARÁ…

miércoles, 15 de marzo de 2017

Testimonio de Pedro: "Pensé en el suicidio varias veces..."



Hola, soy un voluntario de la Asociación Reto y quisiera contaros mi experiencia. 
Tuve problemas en el pasado, comenzaron siendo niño, por mi propio orgullo y rebeldía. En primer lugar hacia mis padres y hermanos (soy el séptimo de ocho hermanos). La desobediencia reinaba en mi vida y esto me empujó a irme del ambiente familiar y buscar refugio en la calle, juntándome con otros chicos más mayores que yo. Aprendí rápido lo malo (palabrotas, robar…); con catorce años empecé a fumar porros y a beber alcohol, con dieciséis años probé otras drogas. 

Mi vida fue de mal a peor y con dieciocho experimenté la cárcel por primera vez, a ésta se le unieron dos veces más, hasta que con veinticuatro años quise desintoxicarme con médicos y otras terapias (metadona, psicofármacos, etc…). Pensé en el suicidio varias veces y en una ocasión me decidí, y casi lo consigo. 

Recuerdo que al despertar maldije a las personas que trataban de reanimarme por haber devuelto mi vida a este infierno de nuevo. Con veintisiete años pedí ayuda a la Asociación Reto, era gratuito y, lo más importante, te daban plaza sin larga espera. Fue mi primer contacto con gente voluntaria que de corazón trataban de ayudarme; con sus vidas me transmitían esperanza de empezar a vivir de nuevo (como una segunda oportunidad). Ellos habían tenido un pasado parecido, igual o incluso peor que el mío, pero tenían algo especial. Me hablaban de la palabra de Dios y eso me animó a leerla y fue mi sorpresa cuando ahí conocí al mayor voluntario que existió. Jesús dio su vida voluntariamente por nosotros y me daba la oportunidad de creer en Él, para vivir una vida libre y encontrar el camino verdadero depositando mi confianza en Él. 

No tardé en ver los resultados y tomé la decisión de ser voluntario. Algo nació en mi corazón para poner mi vida al servicio de los demás y poder orientar y transmitir esta nueva vida a otros. Hoy sigo voluntariamente en la Asociación Reto después de un tiempo con esperanzas de ayudar a otras personas.

http://asociacionreto.com/testimonios.html

sábado, 11 de marzo de 2017

Versatilidad






¡Oh, qué cosa es el hombre, qué alejado
del poder, de la paz y del reposo!
¡En cada hora distinta es, por lo menos,
veinte hombres diferentes!

Un momento hace cuenta de los cielos,
como de su tesoro, pero al punto
siente una idea sierpe que le llama cobarde,
pues pierde su placer por miedo del pecado.

Ora quiere luchar, batirse en guerras,
ora comer su pan y cobijarse en paz,
ora escarnece el lucro,
ora amontona y guarda todo el día.

Edifica una casa
que ha de venirse abajo en un instante,
como si un vendaval la triturase,
y es en parte verdad; que así es su mente.

Qué espectáculo el hombre, si a medida
que muda de opinión se transformase
su aspecto, si su traje, como piel de delfín
se ajustara al variar de sus deseos.

Si cada uno leyera el corazón del otro
no habría relación, ni venta ni concierto;
muy pronto todos se dispersarían,
cada uno viviría solitario.

Corrígenos, Señor, o, mejor, haznos,
que no basta una sola creación a nuestro torbellino.
Si no vuelves a hacernos cada día,
la propia salvación rechazaremos.

George Herbert