viernes, 29 de noviembre de 2013

Los actos suicidas pueden generar un efecto de imitación

 
Miguel Gutiérrez: Los actos suicidas pueden generar un efecto de imitación en otras personas por lo que es necesario estar atentos para tratar de neutralizar esa eventualidad.

El suicidio de Amaia Egaña, de 53 años, cuando iba a ser desahuciada ha puesto el foco en las devastadoras consecuencias que la crisis económica está teniendo en la salud mental de sus víctimas. El psiquiatra Miguel Gutiérrez, Presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, no es muy optimista y cree que casos como este van a ser más frecuentes de lo habitual, ya que «las previsiones económicas son muy malas».

Catedrático de la UPV/EHU y actual jefe del servicio psiquiátrico del hospital vitoriano de Santiago Apóstol, Gutiérrez acaba de ser nombrado presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, en un momento de claro repunte de las consultas de salud mental por casos de depresión y ansiedad. «La sociedad está desesperanzada y eso plantea problemas muy serios, tanto individuales como colectivos», sostiene.

Sobre las señales pueden identificarse en una persona que está planeando su suicidio, este experto comenta que no es fácil prevenir un suicidio. Las ideas suicidas pueden sobrevenir en segundos, minutos, días u horas y hacer imposible que pueda prevenirse. A veces estos cambios son impredecibles; por eso precisamente de la idea al suicidio hay un trecho. Además, aunque la mayoría de las veces ocurre en personas deprimidas visiblemente, en otras ocasiones la depresión es encubierta y solo un especialista puede detectar el riesgo.

La intervención de un especialista podría haber evitado esta nueva muerte ya que el número de pacientes con ideas y tentativas suicidas es muy numeroso. Existen diez tentativas por cada caso de suicidio consumado.

Los suicidios en España están en una tasa baja respecto a otros países europeos (7,5 por cada 100.000 habitantes), pero es probable que aumente. Las previsiones económicas no son nada buenas. También es previsible que haya más problemas psiquiátricos derivados de problemas adaptativos, del fracaso de las personas a adaptarse a la nueva situación.

El suicidio es la máxima expresión del desánimo, de la falta de esperanza. La sociedad busca referencias en forma de personas, de planes y de líderes que sepan salir de esta situación y no los encuentran. Entonces, la sociedad se siente cada vez más desamparada, más desorientada y más desesperanzada y eso en buena lógica plantea problemas muy serios, individuales y colectivos. Las personas que están en paro o van a perder su casa viven en una cierta indefensión social; su esperanza de futuro desaparece y el suicidio es la respuesta depresiva a esa situación.

En cuanto a los tratamientos, Gutiérrez apunta que los tratamientos farmacológicos ayudan y las psicoterapias también. Pero, claro, los medicamentos no quitan problemas ni evitan desahucios, ni proporcionan trabajos. Cuando hay crisis sociales también los remedios deben ser sociales: ayudas, mejora en la formación de los parados para que se cualifiquen más y puedan encontrar un empleo... medidas sociales que poco tienen que ver con la medicina.


http://www.psiquiatria.com/noticias/psiq_general_y_otras_areas/urgencias_psiq/suicidio/58203/

lunes, 25 de noviembre de 2013

Sor Emmanuelle, de Medjugorje. Tenía programado su suicidio para aquella tarde, pero Dios pudo más, y con un golpe de gracia enderezó sus pensamientos






Sor Emmanuelle era una joven francesa muy identificada con la revolución de mayo del 68. Muy lejos de Dios y muy cerca de todas las corrientes agnósticas que en Francia estaban de moda, y que se extendieron como la pólvora a toda Europa. Un día, inesperadamente, el Señor se metió en su alma cuando asistió por compromiso a un grupo de oración. Tenía programado su suicidio para aquella tarde, pero Dios pudo más, y con un golpe de gracia enderezó sus pensamientos. En Medjugorje terminó de cambiar su vida, hasta el punto de dejarlo todo y abrazar el estado religioso.

Desde hace años  acompaña a los videntes, y propaga la devoción a la Virgen y sus mensajes por el mundo, de un modo directo o por Internet.



sábado, 23 de noviembre de 2013

Amor



Vivir es fácil y, a veces, casi alegre.

Esta tarde -mar, pinares, azul-,
suspendido entre los brazos ligerísimos del aire
y entre los tuyos, dulce, dulce mía,
un ritmo palpitante me cantaba:
es fácil y, a veces, casi alegre.

La brisa unía en un mismo latido
nuestros cuerpos, los árboles, las olas,
y nosotros no éramos distintos
de las nubes, los pájaros, los pinos,
de las plantas azules de agua y aire,
plantas, al fin, nosotros, de callada y dulce carne.

La tierra se extasiaba; ya casi era divina
en las nubes redondas, en la espuma,
en este blanco amor que, radiante, se eleva
al suave empuje de dos cuerpos que se unen
                                                           en la hierba.

¿Recuerdas, dulce mía, cuando el aire
se llenaba de palomas invisibles,
de una música o brisa que tu aliento
repetía apresurado de secretos?

Vivir es fácil y, a veces, casi alegre.
Contigo entre los brazos estoy viendo
caballos que me escapan por un aire lejano,
y estoy, y estamos, tocando con los labios
esas flores azules que nacen de la nada.

Vivir es fácil y, a veces, casi alegre.
Al hablar, confundimos; al andar, tropezamos;
al besarnos no existe un solo error posible:
resucitan los cuerpos cantando, y parece
que vamos a cubrirnos de flores diminutas,
de flores blancas, lo mismo que un manzano.

Dulce, dulce mía, ciérrame los ojos,
deja que este aire inunde nuestros cuerpos;
seamos solamente dos árboles temblando
con lo mismo que en ellos ha temblado esta tarde.

Vivir es más que fácil: es alegre.
Por caminos difíciles hoy llego
a la simple verdad de que tú vives.
Sólo quiero el amor, el árbol verde
que se mueve en el aire levemente
mientras nubes blanquísimas escapan
por un cielo que es rosa, que es azul, que es
                                                            gris y malva,
que es siempre lo infinito y no comprendo,
ni quiero comprender porque esto basta:
¡amor, amor! , tus brazos y mis brazos
y los brazos ligerísimos del aire que nos lleva,
y una música que flota por encima,
que oímos y no oímos,
que consuela y exalta:
¡amor también volando a lo divino!


Gabriel Celaya

martes, 19 de noviembre de 2013

El diagnóstico del trastorno bipolar tarda en realizarse hasta 10 años desde el inicio de los síntomas y un 69% de los diagnósticos es incorrecto




Unas jornadas organizadas por Lundbeck revelan que el diagnóstico del trastorno bipolar tarda en realizarse hasta 10 años desde el inicio de los síntomas y un 69% de los diagnósticos es incorrecto.


El doctor José Manuel Montes, jefe de sección de Psiquiatría del Hospital Universitario del Sureste de Madrid y uno de los coordinadores de las Jornadas VIII Jornadas Formativas para Residentes de Psiquiatría, organizadas por Lundbeck España, ha señalado que "el diagnóstico del trastorno bipolar tarda en realizarse en la práctica clínica hasta casi diez años desde el inicio de los síntomas. Los diagnósticos que más frecuentemente reciben estos pacientes son el de trastorno depresivo mayor, trastornos de ansiedad, esquizofrenia y otras psicosis, así como trastornos de personalidad".

Hasta el 69 por ciento de los pacientes con trastorno bipolar son diagnosticados incorrectamente, el 70 por ciento de ellos entre una y tres ocasiones, según los resultados de la 2000 National Depressive and Manic-Depressive Association (DMDA) Bipolar Survey.

Montes explica que "las dificultades en reconocer síntomas de manía/hipomanía o síntomas mixtos, tanto por los profesionales como por los pacientes, la amplia variedad de formas clínicas posibles, lo que obliga a la realización de un adecuado diagnóstico diferencial con otras entidades como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, psicosis, ansiedad....", , para quien "el hecho de que la forma de presentación más frecuente del trastorno bipolar sea la clínica depresiva tampoco ayuda al diagnóstico".

Sin embargo, la correcta identificación de estos pacientes resulta fundamental también a la hora de poder realizar un adecuado tratamiento farmacológico, evitando la utilización de antidepresivos en monoterapia que provoquen un empeoramiento de la evolución del trastorno a corto y largo plazo.

"El tratamiento integral del paciente con trastorno bipolar se basa en la combinación del tratamiento farmacológico con un tratamiento psicoeducativo que permita al paciente llevar una vida normal o "casi normal" adaptándose a las circunstancias que comporta la enfermedad", asegura el doctor Eduard Vieta, jefe de servicio de Psiquiatría y director de la Unidad de Trastorno Bipolar del Instituto de Neurociencias del Hospital Clínic de Barcelona.

En opinión del doctor Vieta, "somos muy contundentes a la hora de tratar la enfermedad, pero por espacios demasiado cortos de tiempo. Nos iría bien mayor formación y mayor sutileza y continuidad en el manejo de los fármacos. También sufrimos dificultades para integrar los tratamientos psicológicos con lo farmacológicos y problemas derivados de tener dos redes disociadas, una para salud mental y otra para adicciones, cuando muchos pacientes presentan patología dual".

Además, el TB puede disminuir la esperanza de vida entre 13 y 30 años, ya que en el trastorno bipolar, la mortalidad está relacionada con causas no naturales, como el suicidio o los accidentes, pero más aún con causas naturales, fundamentalmente problemas cardiovasculares y endocrino-metabólicos. Las enfermedades que con más frecuencia se presentan en el paciente con trastorno bipolar son la obesidad mórbida, la diabetes mellitus y las enfermedades cardiovasculares, entre otras. Los problemas de abuso de sustancias, incluyendo el alcohol, son mucho más frecuentes en el paciente con trastorno bipolar que en la población general, y esto también conlleva un alto riesgo de morbi-mortalidad.

Para Vieta, "es imprescindible abordar y prevenir estos problemas de salud física desde el inicio de la enfermedad bipolar, sin esperar a que estas complicaciones se desarrollen posteriormente".


http://www.psiquiatria.com/noticias/trastorno_bipolar/diagnostico/58232/

viernes, 15 de noviembre de 2013

Homosexual, ateo, poeta reconocido… Un año después del intento de suicidio, Murphy estaba sentado ante el ordenador y Dios le habló fuerte, y a su pareja de siempre, también


Timothy Murphy nació en 1951 en Minnesota en una familia católica que tendría otros cinco niños.

Era monaguillo en la parroquia cuando tenía apenas 6 años, y un chico mayor abusó sexualmente de él. Más tarde, a los 18 años, sufrió abusos sexuales otra vez, en el instituto, por parte de un jesuita que estaba a punto de ordenarse sacerdote.

No parece extraño, con estos antecedentes, que en el instituto desarrollara atracción por el mismo sexo y odio hacia la iglesia y Dios. Era un joven sensible e inteligente, enamorado de la literatura, malo en deportes, pero con dos pasiones: la caza y la poesía. Y muy pronto, con una adicción especialmente destructiva, el alcohol.

Un compañero, también espiritual
A los 22 años conoció a Alan Sullivan, que entonces tenía 24, y sería su amante durante toda su vida, su editor, amigo y traductor.

Eran personas con inquietudes espirituales, pero sin Dios. Juntos exploraron la meditación tibetana, el budismo zen, el taoísmo y el confucionismo.

“Éramos buscadores espirituales, pero nunca buscamos en la Iglesia Católica por su postura sobre los gays”, explica Murphy.

Tenían una granja en Dakota que les daba para vivir, y su poesía sobre caza, sufrimiento y espiritualidad no teísta tenía buenas críticas y relevancia en el panorama literario de EEUU.

A punto de suicidarse
Pero en marzo de 2004, con 53 años, Murphy se encontraba en problemas. La juventud había pasado, acababa de perder muchísimo dinero en un mal negocio, ya no era granjero activo y bebía más que nunca. No estaba bien de salud.

Tomó su escopeta de cañón doble, la cargó, dispuesto a suicidarse… y en ese momento sonó el teléfono. ¡Era un amigo de la universidad, de Yale, al que no veía desde entonces, media vida atrás! Le tuvo hablando durante dos horas… y se le quitaron las ganas de matarse. Empezó a reflexionar más en profundidad.

Este amigo, ateo en la universidad, le había ayudado a dar el paso completo y específico hacia el ateísmo. Pero ahora ¡este hombre tan ateo era cristiano! Más aún, al retomar el trato, este amigo le proponía volver a la fe.

Y retumbó la voz de Dios
Un año después del intento de suicidio, Murphy estaba sentado ante el ordenador, respondiendo un e-mail en el que su amigo hablaba de Dios y el cristianismo.

“Yo estaba respondiendo a la defensiva, como de costumbre, cuando ¡bam! salté de la silla. Y oí esa voz enorme que decía: Hijo mío, hijo mío, ¿por qué me has abandonado?”

Murphy añade riendo que “la única vez que Dios me habla, resulta que lo hace en inglés al estilo de la Biblia del Rey Jaime”.

Y Murphy se volcó en el teclado y escribió un poema, como si se lo dictaran:


“El Señor de los Ejércitos existe.
He escuchado cantar a sus ángeles poderosos.
Cuando caí de sus murallas, oí resonar sus himnos.
Oí a mi alrededor batir sus alas, mientras caía por siglos,
Y Dios significa para mí cantar al salir del Infierno."

Dos días después, acudió a la parroquia católica de San Joaquín y Santa Ana, en Fargo, y se presentó ante el joven párroco, el padre Robert Pecotte, que le escuchó,

San Joaquín y Santa Ana, la parroquia de Fargo que acogió a Murphy le echó una ojeada y decidió administrarle la Unción de los Enfermos. “Yo estaba temblando como una hoja por mi proceso de desintoxicación”, recuerda.

Confesó sus pecados, fue perdonado, y en tres semanas era recibido en la Iglesia de nuevo. Ahora era un católico de misa diaria, para compensar tantos años sin misa.

Aún tenía un punto de fricción con la fe católica: la homosexualidad. Ya no era un joven sexualmente activo, pero la autoimagen gay era parte de su identidad. Y entonces ¡soñó con Juan Pablo II!

“Caminé por el muelle, hasta donde él estaba, y él rezó vísperas y escuchó mi confesión. Pero sobre todo me escuchó quejarme de la actitud de la Iglesia respecto a los gays. Y al acabar el sueño, todo lo que dijo fue: ‘Te Dominus amat’. No dijo ‘yo te absuelvo’, ‘ego te absolvo’, sino, simplemente, ‘Dios te ama’”.

Y esa mañana, al despertar, Murphy puso la radio y escuchó las campanas de San Pedro en Roma: Juan Pablo II acababa de morir.

Murphy no le echa ya nada en cara a la Iglesia, y admite que haber sido casto durante los últimos años 20 años (ya tiene 62 años) le ha ayudado.

“Odiaría ser un gay sexualmente activo veinteañero y católico, sería una situación muy difícil”. A ciertas edades, el problema ya no la lujuria, sino el orgullo y la rendición ante Dios.

La conversión de Sullivan
Poco después de su conversión, dos días antes de Pentecostés de 2005, su pareja, Sullivan, recibió un diagnóstico: leucemia, una sentencia de muerte, una previsión de vida de apenas dos años.

Para sorpresa del poeta, Sullivan recibió la devastadora noticia pidiéndole que le leyera algo del Libros de los Salmos.

La enfermedad avanzaba, y en diciembre de 2008, Sullivan, destrozado por un dolor que las medicinas no mitigaban se empezó a preparar un vaso de ron al que añadir un veneno.

Pero Sullivan, como Murphy tres años antes, quedó asombrado al oír muy fuerte la voz de Dios que le decía: “hijo mío, no estás solo”.

Y enseguida acudió a su compañero: “Tim, he tenido una epifanía; quiero unirme a la Iglesia Católica”.

Alan Sullivan murió en 2010, con 61 años, tres de ellos como católico, el último dedicado a traducir Salmos y a escribir de literatura, poesía y fe en su blog Seablogger.com.

Tim Murphy ha escrito su historia de fe en el libro “Mortal Stakes and Faint Thunder”, un libro que empieza con su nota de suicidio y acaba con un mensaje de alegría y esperanza, el que recibió en un sueño de un Papa polaco falleciente: “Te Dominus amat”, “Dios te ama”.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Aire libre






Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles...

También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tragar agua de mar como cerveza
amarga, espumeante.

Todo lo que sea salir
de casa, estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares,
salir
de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles,
salir, salir al aire libre, al aire.


Blas de Otero
 

martes, 5 de noviembre de 2013

Sabemos en Red Madre, que el suicidio es una de las opciones tras un aborto.



Mercedes Castilla, casada y con 4 hijos, es psicóloga y voluntaria de Red Madre, en Madrid. Es especialista en drogodependencias, pero empezó a trabajar con mujeres tentadas de abortar cuando una chica embarazada con esta decisión apareció en su consulta.

"Para mí fue un shock, porque nunca me había encontrado con una situación así. No sabía muy bien cómo hablarle. El sentido común, mis creencias y mi experiencia como madre (en ese momento estaba embarazada de mi tercer hijo) me ayudaron a protegerla contra el aborto".

En esa primera experiencia "rescatadora", en su consulta, consiguió animar a la chica a tener a su bebé.

Cuando el daño ya está hecho, sanar
Después vivió una segunda experiencia, pero esta vez el daño ya estaba hecho: "Una paciente vino por una depresión muy aguda. Hacía un año que había abortado".

Esas dos experiencias le hicieron darse cuenta de la importancia de las pesonas que rodean a las mujeres en riesgo de abortar. "Eso me hizo reflexionar y movió algo dentro de mí. Esas dos situacones me hicieron tomar la decisión de hacer algo y ayudar a mujeres estaban embarazadas en una situación problemática o que ya habían abortado y que sufrían las consecuencias", explicó en la revista Palabra.

Un mes después le surgió la oportunidad de colaborar con REDMADRE y no lo dudó. "Mi trabajo principal es hablar bien de la maternidad, de lo positivo y de las bondades que tiene la maternidad; hablarles de la esperanza, y entonces la mujer sonríe".

Ecografías: que se pueda ver
También les ayuda a concienciarse de que lo que realmente tienen es una vida humana. "Les hacemos ecografías para que vean que lo que tienen dentro no es una celulita, es un ser vivo y es su hijo. Eso es muy importante para ellas, porque visualizan la existencia real de esa vida".

A veces el problema no es, en sí, que la mujer esté embarazada, sino que no tiene trabajo, o dinero, o que piensa que la van a abandonar. "Se le ofrece ayuda psicológica, ayuda matenial, el apoyo que necesita, porque son momentos en los que la mujer se siente muy vulnerable, muy sola. La Fundación Red Madre lo que hace es que la mujer se sienta protegida y no se sienta sola".

Voluntarios rescatadores disponibles
Mercedes explica que los voluntarios con tareas de "rescate", necesitan vivir "una disponibilidad horaria plena, ya que podemos recibir una llamada de emergencia a cualquier hora del día de una madre a punto de abortar. En ese caso hay que ir hasta donde esté la madre aunque sean las tres de la mañana y viva en la sierra".

Mercedes explica: "Muchas de las mujeres son conscientes de que lo que llevan dentro es su hijo. Aunque la sociedad les dice otra cosa, cuando una mujer se queda embarazada ella sabe que es de un ser humano no de una silla. Una mujer, antes de abortar, me dijo: ´ Qué pena, es mi primer hijo y lo voy a tirar a la basura´. Algunas lo reconocen, pero afirman que no les viene bien tener un hijo. Para ellas el aborto es la solución al problema, sólo piensan en eso, no se atienen a las consecuencias de un aborto".

Siempre llega el dolor, aunque tarde años
Porque después del aborto, llega el dolor. Es la dimensión principal del servicio de Mercedes, ayudar a la mujer que ya ha abortado. Incluso cuando no se ha podido salvar la vida del bebé, es necesario sanar a la madre dañada, y quizá prevenir su suicidio.

"Toda mujer que ha abortado padecerá, de una forma u otra, el síndrome Post Aborto. Estudios científicos lo demuestran. No tenemos datos ni cifras de suicidios porqué es muy difícil hacer una relación causa-efecto entre aborto y suicidio. Siempre se podría rebatir con que había otros factores intervinientes. Pero sabemos en Red Madre, que el suicidio es una de las opciones tras un aborto. Muchas lo intentan, algunas lo consiguen".

Ira, insomnio, drogas, rupturas...
"El síndrome post aborto se manifiesta con insomnios, problemas de alimentación, ira, drogas, conflictos dentro de sí mismas, culpabilidad, conducta auto-destructiva, baja autoestima. Muchas tienen sueños en las que salen bebés. Otras no se pueden acercar a parques donde hay niños. Otras, que abortaron con el consentimiento, la imposición o aval de su pareja, le dejan porque le culpan y les recuerda al niño".

"El objetivo de mi trabajo es que la mujer se perdone a sí misma y se sienta perdonada por los demás. Ver la paz que ellas tienen cuando lo consiguen es lo más bonito de mi trabajo", señala Mercedes.


El poder sanador del perdón y el de Dios
¿Cómo se mide el perdón? ¿Qué poder tiene? Un mundo materialista no sabe de esto, y sin embargo el perdón es la clave para la sanación y para lograr una vida nueva.

"Estas mujeres necesitan ser perdonadas por otra persona, necesitan saber que hay alguien que las perdona. La salida pasa por Dios, o por un ente superior. Necesitan ser perdonadas. Les animo cuando cuentan su aborto: les digo que haberlo contado es el principio del fin. Qué es terapéutico contarlo".

"Les acojo, les demuestro cariño", explica Mercedes. "Son mujeres muy frágiles. Tienen tanta vergüenza que, algunas, se autodañan y dicen que no merecen ayuda. Muchas piensan que es justo que se sientan así. Callan y no piden ayuda. Piensan que han hecho algo tan malo que no merecen ser felices. Se castigan no pidiendo ayuda".

Las que llegan años después
Mercedes ve dos tipos de mujeres en su consulta: "Las que el síndrome les ha surgido antes de los 6 meses y, otras, que un desencadenante posterior (pasados muchos años, incluso), un recuerdo o una imagen de un niño, les hace explotar. Sin embargo el síndrome ya les había surgido".

El síndrome post-aborto es muy real y cotidiano: pasa por la consulta de Mercedes y de muchos otros psiquiatras y terapeutas día tras día. Daña a millones de mujeres, y a sus familias. Muchas de ellas lo sanan y lo superan y expresan su alivio y agradecimiento. Y sin embargo, no está reconocido como tal en los manuales de psiquiatría.

"No conviene, a pesar de que existen estudios que lo avalan. Si tu públicamente dices que el aborto conlleva una patología sales perdiendo. No puedes defender el aborto como derecho y a la vez decir que conlleva, en todos los casos, un síndrome", denuncia Mercedes.

La incoherencia del silencio que daña
Eso también daña a las mujeres, porque no pueden hablar ante la sociedad de lo que están viviendo y les daña.

"Es otra de las incoherencias. Porque la sociedad consiente y potencia tu aborto, pero tú, si estás en un bar con amigos, o en una reunión con familiares, no presumes ni dices que has abortado. El aborto es algo que se lleva muy dentro", señala Mercedes, en un diálogo con rescatadores del blog Rescatadoresdemadres.blogspot.com.es

Mercedes Castilla pone su e-mail a disposición de cualquier persona que requiera ayuda, escucha u orientación sobre estos temas:



domingo, 3 de noviembre de 2013






Antes de averiguar lo que es la bondad debes perder cosas, sentir que el futuro se disuelve en un instante, como la sal en un caldo aguado.
Lo que sostenías en la mano, lo que contabas y cuidadosamente ahorrabas, todo esto debe desvanecerse para que sepas lo desolado que puede ser un paisaje entre las regiones de la amabilidad.
...Como nos dejamos llevar pensando que el autobus nunca va a parar, los pasajeros comiendo maíz y pollo mirando eternamente por las ventanillas...
Antes de aprender la tierna gravedad de la amabilidad, tienes que viajar hasta donde el indio con el poncho blanco yace muerto en un lado del camino.
Tienes que ver cómo el puedes ser tú. Como el también fue alguien que viajó por la noche con planes y el simple aliento para mantenerlo vivo.
Antes de reconocer en tu interior la bondad como lo más profundo, tienes que conocer el dolor también como lo otro más profundo. Tienes que amanecer con dolor. Tienes que hablarle hasta que tu voz atrape el tejido de todas las penas y puedas ver el tamaño de la tela.
Entonces, solo entonces, la bondad tiene ya sentido. Sólo la bondad ata tus zapatos y te lanza al día para ir a correos y comprar el pan, solo la bondad levanta la cabeza desde la muchedumbre para decir: eres tú a quien he estado buscando.
Y entonces va contigo a todos lados como una sombra o una amiga.

-Naomi Shihab Nye-

viernes, 1 de noviembre de 2013