martes, 29 de mayo de 2012

Sanación interior (1) Por HENRY GIOVANNI RONDON RODRIGUEZ Psicólogo





M.Sc. Psicopedagogía Clínica
Asociación de Psicólogos Católicos de Colombia


DEFINICION
La Sanación interior es un proceso que ayuda a las personas a curar sus heridas internas, debilidades, obsesiones, traumas, complejos, problemas internos, problemas de personalidad y otros, y se vale de técnicas psicológicas y psicoterapéuticas aunadas con una visión de fe, creencias, y valores que le ayuda a acelerar su procesos de curación interna.


EL INCONSCIENTE
 En psicología el inconsciente se define, como: “todos los determinantes del comportamiento del individuo que no son de acceso directo a su mente consciente.” ENSEÑANZA DEL PSIQUIATRA SUIZO CAR YUNG (1875-1961)
El inconsciente “personal” está hecho de acontecimientos olvidados y recuerdos desgraciados y reprimidos desde hace mucho tiempo, y el inconsciente “colectivo” está formado por experiencias sociales.
la gente tiene formas profundas e inconscientes para responder ante los hechos que ocurren en sus vidas

El inconsciente y el futuro de la persona

De ello podemos sacar las conclusiones;
1ª) Lo que ocurre con una persona en esta vida, y cómo responde ante los acontecimientos de la vida, afectará a sus futuras generaciones.
2ª) Igualmente afectará todo lo que se va acumulando en nuestros inconsciente “personal” a través de experiencias personales de nuestros antepasados en las distintas generaciones de la raza humana.
Por ejemplo si una mujer tiene un conflicto y no lo resuelve, entonces probablemente pasará a sus hijos, quienes a su vez pueden pasarlo a los suyos.
Desde una perspectiva psicológica se puede ver que hace falta un proceso de sanación que repare y restablezca la raíz que ha sido la causa de los daños a generaciones anteriores.

EL INCONSCIENTE Y LA BIBLIA
Hay una buena cita de la escritura en este contexto que es el Salmo 103.”Bendice a Yavhé alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre”
Lo que está en el fondo de mi ser no sólo lo que ha ocurrido en mí personalmente, sino lo que ha ocurrido en mi Familia., a través de las generaciones.
Cualquier cosa dentro de mí que se niega a bendecir, necesita perdón, sanación, u oración de liberación.
transmisión de los efectos de los pecados de los padres a sus hijos
Lamentaciones 5,7: “nuestros padres pecaron: ya no existen; y nosotros cargamos con las culpas”.
Éxodo 20,6 “Porque yo, Yavhé tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera o cuarta generación de los que me odian.”

Sanación intergeneracional
La sanación intergeneracional para el cristiano, es una oportunidad de reconocer y llevar la sanación a cosas que influyen en la familia. desde el pasado, con repercusiones para el futuro.
La sanación intergeneracional nos sugiere la posibilidad de que actos negativos de nuestros antepasados puedan introducirse, de alguna forma en nuestra “sangre” y paguen por ello las generaciones futuras. Transformar la conexión con estas raíces problemáticas, es lo que se trata en esta sanación intergeneracional.

Cada vez se va reconociendo más que no solo se heredan los rasgos físicos, sino que también hay que incluir los rasgos psicológicos.
¿Cuántas veces oímos que el mal genio o la obsesión son un rasgo familiar?
Por ejemplo, si yo estoy siempre enfadado, mi padre también, y mi abuelo también, ese defecto comenzaría en algún momento.
Igualmente la ira, es un origen de desamor no sanado.

Sanación del árbol genealógico
Las familias son los bloques que edifican la sociedad; como grupos básicos naturales sociales tienen un lugar muy especial en el plan divino de sanación colectiva. Porque la familia se constituye por la sagrada unión del matrimonio.
Las frecuentes bendiciones en el Antiguo Testamento sobre las familias que reverencian a Dios se hacen patentes con signos externos tales como riqueza, categoría social e incluso salud.
Pero son mucho más importantes las cosas internas relacionadas con la familia, como la lealtad a Dios y a su ley
Si son negligentes o desobedientes en este terreno, ellos experimentarán el juicio de Dios de forma negativa por la presencia de luchas domésticas, infidelidad, discrepancias maritales, matrimonios rotos, niños recalcitrantes, discusiones, adicciones, conflictos con la familia política etc.
Las siguientes generaciones pueden sufrir plenamente el juicio de Dios sobre las acciones del colectivo de una generación anterior
Si las siguientes generaciones eligen por voluntad propia repetir esos patrones de sus padres o antepasados, ellos asumen la responsabilidad no sólo individual sino colectivamente de lo que se había hecho anteriormente.
Al desobedecer o rechazar a Dios, no solo se remiten a un hecho personal sino que transforman en un fenómeno transgeneracional.

Como hacerlo…
un miembro de una familia puede ser el instrumento de Dios en la salvación de todos los demás en ese árbol genealógico o en familia.
Dios ofreció salvar toda la ciudad de Sodoma si se encontraba en ella diez hombres justos(Génesis 18.32)
Noé fue instrumento de salvación para su familia (Génesis 7,1)

El Padre Hampsch concluye que el rezar por la sanación del árbol genealógico debe ser motivado por un deseo de prevenir trastornos en nuestros descendientes.

miércoles, 23 de mayo de 2012

ODA X (LIBRO SEGUNDO)


  
Vivirás mejor, Licinio, no corriendo siempre hacia alta mar
ni acercándote demasiado a la costa peligrosa
cuando, precavido, temes las borrascas.

El que prefiere un feliz término medio
ni, prudente, tiene la sordidez de un techo miserable
ni, más austero, posee una mansión envidiable.

Con más frecuencia en zarandeado por los vientos
el enorme pino,
y las elevadas torres caen con más terrible caída
y hieren los rayos los montes más elevados.

Tiene esperanza en las adversidades
y teme en la prosperidad un cambio de Fortuna
el espíritu bien preparado.

Júpiter hace volver el riguroso invierno
y él mismo lo destierra.

Si las cosas no van bien ahora, no siempre serán así;
Apolo despierta, de vez en cuando, con su cítara
su musa silenciosa
y no siempre tiene tenso su arco.

En las situaciones difíciles
muéstrate animoso y fuerte;
de igual manera, con prudencia,
arriarás las hinchadas velas ante un viento
demasiado favorable.

Horacio

sábado, 19 de mayo de 2012

Predictores muy tempranos de la depresión en adolescentes e intentos de suicidio en niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad








Contexto: La depresión mayor y la distimia en la adolescencia se asocian con discapacidad substancial, necesidad de servicios de salud mental y riesgo de recurrencia. La ideación suicida concreta y los intentos durante la adolescencia están particularmente asociados con distrés significativo, morbilidad y riesgo de suicidio consumado.


Objetivos: Probar la hipótesis de que los niños pequeños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) tienen un mayor riesgo para la depresión y la ideación e intentos suicidas durante la adolescencia e identificar los predictores tempranos los cuales los niños con TDAH tienen un riesgo mayor.


Diseño: Estudio prospectivo de seguimiento.
Escenario: Chicago, Illinois, y Pittsburgh, Pennsylvania.


Pacientes: Se dio seguimiento de forma prospectiva a una cohorte de 125 niños que cumplieron con los criterios del DSM-IV para el TDAH de 4 a 6 años de edad y 123 niños de comparación emparejados demográficamente sin TDAH en siete evaluaciones estructuradas de diagnóstico de depresión y conducta suicida en los años de evaluación 6 a 14, que abarcan de los 9 a los 18 años de edad.
Principales medidas de resultado: Criterios DSM-IV para trastornos depresivos y conducta suicida.


Conclusiones: Todos los subtipos de TDAH en niños pequeños predijeron con firmeza la depresión y / o intentos de suicidio en adolescentes 5 a 13 años más tarde. Además, el sexo femenino, la depresión materna, y los síntomas concurrentes de los 4 a 6 años de edad predicen qué niños con TDAH están en mayor riesgo para estos resultados adversos. Identificar a los niños pequeños con TDAH en alto riesgo prepara el escenario para ensayos de prevención temprana con el fin de reducir el riesgo de depresión y el comportamiento suicida posterior.


http://www.psiquiatria.com/articulos/trastornos_infantiles/hiperactividad/49777/?

martes, 15 de mayo de 2012

Luciano, el héroe del río: "Me gritaba que quería vivir"




Estremecedor fue el testimonio de Luciano, el nuevo héroe de Paraná, que este miércoles salvó sin saber nadar a un hombre que intentó suicidarse arrojándose al río pero una vez en el agua se arrepintió. “Me gritaba que quería vivir”, contó el joven, que nunca dudó en zambullirse para el rescate.

El muchacho dormía en la barranca a la altura de avenida Francia, donde hace unos días se asentó luego de abandonar su casa. Relató que un amigo lo despertó porque había una persona que, con una piedra atada a la cintura, amenazaba con ahogarse.

“Nunca lo había visto. No le di importancia al principio, y cuando me acerqué me echaba. Traté de distraerlo un poco. Le dije «vení, qué te vas a matar, hay que luchar, no seas cobarde». Me engañó, se iba a sentar conmigo pero salió corriendo y se tiró”, comentó Luciano desde el móvil de Telenoche (Canal 3).

“Pero –desde el agua– me empezó a gritar «¡sacame, quiero vivir!». Y yo empecé a pensar como hacer porque había remolinos. Pero creo en el Señor –por Dios– y él me dio fuerza para sacarlo”, agregó.

Sin embargo, no le fue fácil retirarlo del agua, dadas sus limitaciones para nadar y la piedra que llevaba sujetada el hombre que intentaba suicidarse. “Yo me estaba ahogando con él; en un momento sentí la muerte, no daba más. Pero un chico me tiró una soga y ahí lo terminé de sacar”, expresó Luciano, que tiene 24 años y se abastece del cirujeo, de limpiar vidrios en los semáforos y pedir monedas.

“Lo único que pensé era que no podía dejar morir a nadie. Hay que pensar que somos muy valiosos y en el momento menos esperado le podemos servir al otro. A esto lo tomo como algo que me regala la vida”, cerró el muchacho.


Fuente: Aquí.

domingo, 13 de mayo de 2012

EL PASO DEL DOLOR



La noche del dolor es grave y densa. 
En dos filas formaos, 
poetas, hijos de la noche inmensa, 
y dejad de pensar.
¿En qué se piensa 
cuando en el alma se desploma el caos?

Una noche infinita, 
con su mortal gravitación de roca, 
sobre la soledad se precipita. 
En ella entremos.
  A nosotros toca saber 
lo que esa noche entraña y grita.

Por aquí va la entrada
de esa noche sin límites ni nada
a que os convido yo.
Venid conmigo. 
Vuestra pisada huelle la pisada 
que hollando va la del dolor que sigo.

Nadie penetrará más que nosotros 
en esa noche imperturbable y quieta. 
Tan difícil la entrada y tan secreta 
puso a Dios a los otros, 
como a la mano y fácil al poeta.

Ninguna flor de luz abre su broche. 
Mas no habrá que temblar ante el derroche 
de tanta sombra que dormita en calma. 
Vosotros, como yo, tenéis el alma 
grande, y triste también, como la noche.

En dos filas formaos,
poetas, seres que acaricia el caos,
y entremos ya. 
Cuando el dolor sintiereis, 
si teneros en pie no consiguiereis, 
de rodillas estad. ¡Arrodillaos…!

Alfredo R. Placencia  

miércoles, 9 de mayo de 2012

La musicoterapia podría aliviar los síntomas de la depresión, según los resultados de un estudio.





Los terapeutas podrían utilizar la música para ayudar a algunos pacientes a combatir la depresión y mejorar, restablecerse y mantener su salud, según una revisión de estudios dirigida por la 'Central and Northwest London Foundation NHS Trust en Londres (Reino Unido) que se publica en la revista 'The Cochrane Library'. 

Se cree que en todo el mundo alrededor de 121 millones de personas podrían sufrir depresión. El trastorno puede observarse en las alteraciones del apetito, los patrones de sueño y el funcionamiento general así como llevar a una baja autoestima y a sentimientos de inutilidad y culpa. La enfermedad puede conducir al suicidio y se asocia con un millón de muertes al año. 

Los fármacos y la psicoterapia son tratamientos comunes pero los investigadores querían analizar si existían evidencias sobre los posibles beneficios de la terapia con música o 'musicoterapia'. 

Después de hacer una búsqueda en la literatura científica internacional, los investigadores descubrieron cinco estudios que reunían los criterios fijados para incorporarse a la revisión. Cuatro de estas investigaciones informaban sobre una mayor reducción de los síntomas de depresión entre quienes eran tratados con musicoterapia en comparación con aquellos asignados de forma aleatoria a un grupo de terapia en el que no se empleaba música. El quinto estudio, sin embargo, no mostró este efecto. 

Según explica Anna Maratos, autora principal del estudio, "aunque las evidencias proceden de unos pocos estudios pequeños, sugieren que este es un área en la que merece la pena investigar y, si se apoya el uso de la terapia con música en futuros estudios, necesitamos descubrir qué formas de música tienen los mayores efectos".



sábado, 5 de mayo de 2012

Esforcémonos por Comprender el Suicidio






  Ron Rolheiser (Traducido por Carmelo Astiz, cmf) 

Recientemente un amigo mío asistió a un funeral de un hombre que había dispuesto de su propia vida suicidándose. Al final del servicio religioso el hermano del finado habló a la asamblea cristiana. Después de destacar la generosidad y la sensibilidad de su hermano difunto y de compartir algunas anécdotas que contribuyeron a celebrar su vida, continuó diciendo algo sobre la forma de su muerte. De hecho, aquí transcribo sus palabras:

Cuando alguien es fulminado por el cáncer, pueden pasar tres cosas: Algunas veces, los médicos pueden tratar la enfermedad y, básicamente, ser capaces de sanarla. Otras veces los profesionales de la medicina no pueden sanar la enfermedad, pero pueden controlarla lo suficiente, de modo que la persona que padece cáncer puede vivir con la enfermedad el resto de su vida. En cambio, otras veces, el cáncer es de tal naturaleza que no se le puede tratar. Toda la medicina y los tratamientos en el mundo resultan impotentes, y la persona enferma muere.

Ciertas clases de depresión emocional funcionan de la misma manera: A veces se las puede tratar de forma que, efectivamente, la persona recupera la salud. Otras veces esas depresiones realmente no se pueden sanar, pero se las puede tratar y controlar, de forma que la persona puede vivir con la enfermedad toda su vida. Pero otras veces, lo mismo que ocurre con ciertas clases de cáncer, la enfermedad no tiene tratamiento eficaz, no hay quien la pare, ninguna intervención por nadie o por nada puede detener su avance. Finalmente mata a la persona y no hay nadie que pueda hacer nada. La depresión de mi hermano era de ese tipo, el tipo de cáncer terminal.

Creo que estas palabras pueden ser útiles para cualquiera de nosotros que haya sufrido la pérdida por suicidio de un ser querido. Toda muerte nos perturba, pero la muerte por suicidio nos deja una serie muy especial de cicatrices emocionales, morales y religiosas. El suicidio conlleva un dolor, un caos, una oscuridad y un estigma que hay que experimentarlos para comprenderlo. A veces negamos o queremos acallar esa perturbación múltiple, pero ella está siempre ahí, independientemente  de nuestras creencias religiosas y morales. En efecto, como parte de su oscuridad y estigma, el suicidio no sólo nos arrebata a nuestros seres queridos, sino que también nos arrebata nuestro auténtico recuerdo sobre ellos. El don que ellos supusieron para nuestra vida ahora ya no lo celebramos. Nunca más hablamos de nuevo con sano orgullo sobre sus vidas. Sus retratos desaparecen de la pared, sus fotos las enterramos en el fondo de los cajones de los armarios, que nunca abrimos de nuevo, sus nombres los mencionamos cada vez menos en nuestras conversaciones y casi nunca hablamos de la forma cómo murieron. El suicidio nos arrebata a nuestros seres queridos de más maneras de lo que a veces admitimos. 

Y no hay una respuesta fácil para cómo revertir eso totalmente; aunque una mejor comprensión del suicidio puede ser el comienzo.

No todos los suicidios son del mismo tipo.  Algunos suicidios ocurren porque la persona es demasiado arrogante y dura de corazón para querer vivir en este mundo.  Pero sostengo que eso es la excepción, no la norma. La mayoría de los suicidios, ciertamente todos los casos que yo he conocido, ocurren por la razón contraria, a saber, la persona está demasiado magullada y ultrasensible para tener la resistencia necesaria para seguir enfrentando la vida. En estos casos, y así ocurre en la inmensa mayoría de suicidios, la causa de muerte puede muy bien recibir el nombre de cáncer, cáncer emocional terminal. Lo mismo que ocurre con el cáncer físico, la persona que se suicida es arrebatada de esta vida contra su voluntad. La muerte por suicidio es el equivalente, en la esfera emocional, del cáncer, del derrame cerebral o del infarto de miocardio. Así, sus rasgos son los mismos que los del cáncer, del derrame o del infarto. La muerte puede ocurrir o bien por sorpresa o puede ser el producto final de una larga lucha que lentamente deteriora a la persona. En ambos casos, el suicidio resulta involuntario.

Como seres humanos, no somos ni puros ángeles ni puros animales, pero el cuerpo y el alma, ambos a la vez, son siempre un todo psicosomático. Y cualquiera de las dos partes puede fallar.

Esto nos puede ayudar a entender el suicidio, aunque una mejor comprensión no significará necesariamente que la oscuridad y el estigma que le rodean sencillamente pasarán. Seguiremos experimentando todavía muchas de las mismas sensaciones que sentíamos anteriormente frente al suicidio: Todavía nos sentiremos fatal. Sentiremos aún nuestro conflicto interior y nos dejaremos llevar por sentimientos de culpabilidad y de adivinación. Nos sentiremos todavía incómodos sobre el modo cómo murió esta persona, y sentiremos un cierto malestar al comentar sobre el modo de su muerte. Todavía sentiremos un cierto titubeo al intentar celebrar la vida de esa persona en la forma debida, añorando que la muerte hubiera ocurrido por causas naturales. Iremos aún a visitar nuestras tumbas con un agujero negro en nuestros corazones. El dolor de un suicidio deja su propia marca indeleble en el alma para siempre.

Pero, en un nivel diferente de compresión, alguna otra actitud va a abrirse paso, que nos ayudará a lidiar propiamente con todos esos sentimientos conflictivos, a saber, empatía y comprensión hacia alguien cuyo sistema inmune emocional se vino abajo. Y esa comprensión llevará también consigo el consuelo concomitante de que la empatía y comprensión de Dios sobre el suicida exceden con mucho a las nuestras propias.


jueves, 3 de mayo de 2012

CIEGO DIOS



Así te ves mejor, crucificado. 
Bien quisieras herir, pero no puedes. 
Quien acertó a ponerte en ese estado 
no hizo cosa mejor. Que así te quedes.

Dices que quien tal hizo estaba ciego. 
No lo digas; eso es un desatino. 
¿Cómo es que dio con el camino luego, 
si los ciegos no dan con el camino…?

Convén mejor en que ni ciego era,
ni fue la causa de tu afrenta suya.
¡Qué maldad, ni qué error, ni qué ceguera…!
Tu amor lo quiso y la ceguera es tuya.

¡Cuánto tiempo hace ya, Ciego adorado, 
que me llamas, y corro y nunca llego…! 
Si es tan sólo el amor quien te ha cegado, 
ciégueme a mi también, quiero estar ciego.

Alfredo R. Placencia