miércoles, 29 de junio de 2011

Cambio frecuente de residencia y riesgo de intento de suicidio y suicidio cometido entre niños y adolescentes

 
(Frequent Change of Residence and Risk of Attempted and Completed Suicide Among Children and Adolescents.)
 
FUENTE: ARCHIVES OF GENERAL PSYCHIATRY. 2009 JUN;66(6):628-632.
Ping Qin; Preben Bo Mortensen; Carsten Bøcker Pedersen.
 
Contexto. En la sociedad contemporánea, las personas cambian su lugar de residencia frecuentemente. Sin embargo, son limitados los estudios poblacionales a gran escala que documentan la influencia de los movimientos frecuentes sobre la salud mental entre los niños y adolescentes.
Objetivo. Evaluar la influencia del cambio frecuente de residencia sobre el riesgo de intentos de suicidio y suicidios cometidos en niños y adolescentes.
Diseño, Escenario y Participantes. Utilizamos datos de los registros de población longitudinal daneses para identificar a todos los niños nacidos entre 1978 y 1995 en Dinamarca en edades 11 a 17 años; 4160 de estos niños con intentos de suicidio, y 79 con suicidio cometido. Adoptamos un diseño jerarquizado de caso control y reclutamos a 30 controles por caso, emparejados individualmente por sexo, edad y tiempo de calendario.
Principal medida de resultado. Utilizamos una regresión logística condicional para calcular la tasa de incidencia por tentativa y/o suicidio cometido asociado con el número de cambios de residencia anteriores.
Resultados. Observamos un riesgo significativamente creciente de intentos de suicidio asociados a los cambios de residencia y hubo una aparente relación dosis-respuesta para esta asociación-incidencia de movimiento más frecuente, riesgo mayor para los intentos de suicidio. Esta tendencia sigue siendo la misma después de controlar los factores posibles de confusión al nacimiento, es decir, el orden de nacimiento, lugar de nacimiento, nexo a un padre y edad paternal al nacer. Sin embargo después de controlar la morbilidad psiquiátrica del propio niño y la pérdida de una madre o de un padre, así como también el historial psiquiátrico de los padres; esta tendencia fue de alguna forma atenuada, pero aún significativa. La asociación observada no fue modificada por el sexo ni por la edad en el momento del cambio de residencia. Otros análisis de suicidios cometidos mostraron una asociación similar entre el cambio de residencia y los suicidios cometidos.
Conclusiones. El cambio frecuente de residencia puede inducir a la angustia entre los niños y, por lo tanto, incrementar el riesgo de conducta suicida. Se requiere de mayor investigación para explorar esta asociación.
 

sábado, 25 de junio de 2011

Si confio en Tí...


"Hazme confiar en Tu misericordia, no en mí mismo.
Hazme esperar en Tu amor, no en la salud, ni en la fuerza,
ni en la habilidad ni en los recursos humanos.
Si confío en Tí, todo será, para mí, fuerza, salud y sustento.
Todo me conducirá al cielo.
Si no confío en Tí, todo será para mi destrucción".

(Thomas Merton, Pensamientos en la soledad)

jueves, 23 de junio de 2011


El amor me acogió, mas mi alma se apartaba,
Culpable de polvo y de pecado.
Pero el Amor que todo lo ve, observando
Mi vacilante entrada,
Se acercó hasta mí, diciéndome con dulzura:
¿Hay algo que eches en falta?


Un invitado, respondí, digno de encontrarse aquí.
Tú serás ese invitado, dijo el Amor.
¿Yo, el malvado, el ingrato? ¡Ah, mi amado!,
ya no puedo mirarte.
El Amor tomó mi mano y replicó sonriente:
¿Quién ha hecho esos ojos sino yo?


Es cierto, Señor, pero yo los ensucié; que mi vergüenza
Vaya donde se merece.
¿Y no sabes, dijo el Amor, quién ha tomado sobre sí la
Culpa?
Mi Amado! Entonces, podré quedarme.
Siéntate, dijo el Amor, y degusta mis manjares.
Así que me senté y comí.

George Herbert.

domingo, 19 de junio de 2011

Leer antes de suicidarse



Si usted está pensando en el suicidio ahora, por favor espere y tómese unos minutos para leer esto.
Yo no sé quién es usted, sólo sé que es alguien que siente un dolor profundo, y que no se ve capaz de hacerle frente por más tiempo. También sé que en este momento está usted leyendo esto, y eso es bueno.
Asumo que está aquí porque está muy preocupado y ha considerado terminar con su vida. Si fuera posible preferiría estar con usted en este momento, a su lado, y hablar cara a cara, pero como no es posible deberemos conformarnos con la comunicación escrita.
No voy a discutir con usted acerca de si debería suicidarse o no, pero si está conmigo todavía espero que signifique que se siente un poco inseguro acerca de sus pensamientos.
Sentirse inseguro ante pensamientos de muerte es normal. De hecho mientras que usted desea morir, al mismo tiempo es posible que una parte de usted todavía quiera vivir.
Espere antes de tomar una decisión tan importante, tiene todo el tiempo que desee, siempre puede suicidarse más adelante.
Muchas personas piensan en el suicidio porque les parece que no les queda otra salida, que no pueden soportar más el dolor. Como le ocurre a usted ahora. No crea por ello que es usted una mala persona por pensar así, o que está loco o es débil. El suicidio NO SE ELIGE, sucede cuando el dolor que sentimos es mayor que nuestros recursos para afrontarlo.
Así, el suicidio no es ni algo correcto ni incorrecto, ni un defecto del carácter o de la moral, es un DESEQUILIBRIO entre el dolor y los recursos para vencerlo.
Se pueden vencer los pensamientos suicidas si:
1. Encontramos la manera de reducir el dolor.
2. Aumentamos nuestros recursos para hacerle frente.
3. O ambas cosas.
No hay remedios mágicos pero también ES VERDAD QUE:
El suicidio es a menudo la solución permanente de un problema pasajero.
Cuando estamos deprimidos tenemos una visión de las cosas muy estrecha y poco objetiva. Con el paso de los días las cosas podrían cambiar completamente.
La mayoría de las personas que han contemplado alguna vez el suicidio posteriormente se alegran de estar vivas. En realidad no querían poner fin a su vida, sólo querían evitar la pena y el dolor.
Ahora voy a decirle unas cuantas cosas que debería considerar:
1. El paso más importante es hablar con alguien. Las personas que como usted se plantean el suicidio no deberían intentar arreglárselas a solas. Tiene que buscar ayuda ahora.
2. Hablar con la familia o con algún amigo o compañero puede aportar un gran alivio al dolor que sentimos. Sentirnos acompañados y apoyados aumenta nuestra capacidad para afrontar las cosas.
3. El tiempo es un factor muy importante y de eso no le falta, es su aliado. Espere antes de actuar.
4. Consulte lo más rápidamente posible a un médico. Si una persona está pasando por un periodo de abatimiento, tristeza y desánimo es posible que sufra una depresión. Este es un estado médico que puede ser tratado con medicamentos o con sesiones de terapia.
http://www.suicidioprevencion.com/antes.php?lang=es

miércoles, 15 de junio de 2011

Esperanza en la desolación (7)


Qué grande es, Dios mío, la angustia interior de tus criaturas terrestres...!Te doy gracias por haber hecho venir a mí a tanta gente con toda su angustia. Me están hablando con calma , sin tomar precauciones, y de pronto se revela su angustia en toda su desnudez. Y tengo delante de mí a un pobre y pequeño ser humano, desesperado y preguntándose cómo va a seguir viviendo. Ahí es donde empiezan mis dificultades...Tú me colocas ante tus últimos misterios, Dios mío. Te estoy agradecida. Siento en mí la fuerza para confrontarlos y saber que no hay respuesta. Hemos de ser capaces de asumir tus misterios.


Mucha gente ha oído hablar de Anna Frank. Pero pocos conocen a Esther "Etty" Hillesum. Etty, como era llamada por sus amigos, nació en Middelburg (Holanda) el 15 de enero de 1914. Escribió un diario íntimo y extenso entre 1941 y 1943, durante la segunda guerra mundial. En este diario manifiesta sus sentimientos durante su cautiverio en el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, donde falleció. El diario de Etty muestra una experiencia religiosa impresionante vivida desde una experiencia dramática de sufrimiento en las tormentosas circunstancias de la persecución nazi a los judíos.

http://www.tendencias21.net/El-diario-de-Etty-Hillesum-buscar-a-Dios-

lunes, 13 de junio de 2011

ESTOY



La escalera del viento hacia Tu altura,
se deshace en mis pies, y yo no puedo
subir, oh Dios, y sin subir, me quedo
flotando como pluma a la ventura.

¿En dónde estoy, oh Dios, o en qué postura
pondré mi vida, o cómo desenredo
los hilos de mi ansia, y me hallo, y cedo
-a quién, mi Dios- mi peso de amargura?

Así impaciente, por llegar, me estiro,
y me rompo la vida, y más me afano,
y arriba voy volando en un suspiro...

Mas Tu cielo es un velo tan lejano...
¿En dónde estoy, mi Dios, en dónde? Y miro,
y estoy sobre 1a palma de Tu mano.


Javier de Bengoechea

Fuente: http://www.nidodepoesia.com/manoestoy.htm

jueves, 9 de junio de 2011

¿Cómo preguntar acerca del suicidio?




Algunas personas que se encuentran en situaciones de la vida que causan intenso sufrimiento, tristeza, desesperanza; o bien ansiedad o temor intenso; o también rabia y sensación de descontrol, pueden desear dejar de vivir o "dejar de enterarse" de lo que les ocurre.
Se sugieren unas preguntas para conocer si esas personas tienen riesgo de realizar una conducta suicida.

Durante la conversación favorecer que nos explique:

Si se siente triste y solo
Si se siente desesperanzado y sin salida
Si se siente incapaz de hacer las labores diarias
Si vivir es una penosa carga
Si piensa que la vida no merece la pena
Si piensa en el suicidio
http://www.suicidioprevencion.com/preguntar.php?lang=es

domingo, 5 de junio de 2011

Testimonio de un medico sobre el suicidio


Como médico, he vivido varios suicidios de pacientes míos. No cabe mayor sensación de derrota, pero también de respeto: el que se quiere matar se mata, a menos que se le encierre en un psiquiátrico y se le ponga una camisa de fuerza. He lamentado mucho el suicidio de algunos de mis pacientes (afortunadamente han sido muy pocos), pero he sido consciente de que su sufrimiento era grande. Estoy convencido de que eligieron morir porque les resultaba menos doloroso que vivir. Máxime teniendo en cuenta que un suicidio es generalmente algo nada agradable (ninguna forma de morir lo es, pero el suicidio ciertamente no): un intento decidido puede consistir en cortarse los grandes vasos, precipitarse desde una altura (lo cual provoca terribles lesiones), lanzarse delante de un vehículo a gran velocidad (tren, metro, lo cual también produce un patrón lesional particularmente atroz) o ingerir substancias tóxicas que ocasionan una muerte nada plácida (ácidos o álcalis, venenos variados).

En la mayor parte de los casos se trató de personas con patología psiquiátrica grave, ingresados en salas de medicina interna por problemas médicos. En otros casos pacientes que habían sido atendidos en el servicio de urgencias. También he vivido algún caso de familiares de amigos, tanto suicidios consumados como intentos graves (por lo general tomarse unas pastillas para dormir no se considera un intento grave, más bien la persona está solicitando ayuda y diciendo que no soporta más la situación en la que vive, o es un intento de llamar la atención, como en ocasiones ocurre en adolescentes).

Además del dolor por la pérdida, me queda el respeto: hacia la voluntad individual y el libre albedrío, en la comprensión de que el dolor que les llevó a quitarse la vida habrá tenido su final en Dios: estoy firmemente convencido de que el Padre de Jesús ama al suicida con un amor que supera toda comprensión, porque sabe cuánto dolor tiene que pasar una persona para elegir una opción así. Nada que ver mi vivencia de fe con las antiguas opiniones de la Iglesia, que negaba la misa-funeral a los suicidas. Todo lo contrario.

Además, yo mismo me planteé una vez el suicidio: en una época personal sumamente difícil, de soledad absoluta y vivencia de abandono y fracaso, pensé que no tenía ánimos para vivir una vida así. Una noche especialmente dura me planteé sacar mi pequeño equipo quirúrgico, que siempre va conmigo, y poner fin a una existencia que me resultaba desdichada. Coincidían la falta de amor humano y la ausencia absoluta de vivencia o cercanía de Dios, así como la pérdida de sentido vital: sin amor no se puede vivir.

Me asusté de mi propio pensamiento, posiblemente eso me salvó y puedo hoy escribir estas líneas. Me di cuenta, afortunadamente, de que el problema no era “vivir”, sino “vivir así”, es decir, el tipo de vida que llevaba, no el deseo de vivir en sí mismo.

Hace ya años de eso, ha habido otros dolores, pero vividos de forma diferente, con un trasfondo de esperanza y ciertamente con una mayor cercanía de Dios.

Haber experimentado eso me permite comprender o al menos intuir expresiones de mis actuales pacientes cuando se hacen conscientes de su lesión medular y las consecuencias de la misma, especialmente en el caso de los tetrapléjicos que dependen de respiración asistida para seguir viviendo. No vi “Mar adentro”, aquella película sobre Sampedro, el gallego que consiguió que le ayudasen a poner fin a su vida, pero en este tiempo he escuchado en algunas ocasiones “así no quiero vivir” en casos similares al de aquel hombre. Intento entonces expresar comprensión y simpatía, dentro del respeto que siento por el sentimiento del paciente.

Algunos afrontan y superan esa fase y escriben los bellos testimonios que compartí en su momento y que me son de gran ayuda para afrontar mi propia vida y mis propias pérdidas, otros fracasan y viven vidas desdichadas, tanto ellos como quienes les rodean.

Finalmente, les diré que recito un Credo reformulado a la luz de lo que he vivido, de lo que veo en mis pacientes y en nuestro mundo, en muchas ocasiones tan feo: cuando llego a las verdades de nuestra fe sobre Jesús, musito “descendió a los infiernos y habitó entre los muertos”. Sinceramente, creo que Jesús en su pasión y muerte descendió a los infiernos de la tortura, la ignominia, el abandono y el olvido, como tantos y tantos hombres antes y después que él, como el infierno en vida que tal vez resulte la existencia de quien elige suicidarse.

Desde ese conocimiento creo que Jesús mismo debe recibir al suicida y decirle “ven, hermano mío, déjame que te consuele porque sé lo mucho que has debido sufrir hasta llegar aquí”.

Recen por los enfermos y por quienes les cuidamos. Se lo ruego desde este hospital donde caminamos entre la resurrección y la muerte.

http://blogs.21rs.es/medico/2010/02/24/suicidas/

viernes, 3 de junio de 2011

Tocado por un ángel


Nosotros, desacostumbrados al coraje
exiliados del deleite
viviendo arrollados en caparazones de soledad
hasta que el amor sale alto en el santo templo
y viene a nuestra vista
a liberarnos dentro de la vida.

El amor llega
y es un tren de éxtasis
viejos recuerdos de placer
antiguas historias de dolor.
Todavía si somos atrevidos,
el amor golpea las cadenas del miedo
de nuestras almas.

Nosotros detestamos nuestra timidez
En el rubor de la luz del amor
nos atrevemos a ser valientes
Y de repente vemos
que el costo del amor somos nosotros
y siempre lo seremos.
A pesar de ser solo el amor
el que nos libera.

Maya Angelou (EEUU, 1928- )